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17 de julio de 2010

El futuro llegó:

El fútbol ha evolucionado mucho desde que se hizo extremadamente popular a principios del siglo XX. Dos de los aspectos más importantes en los que mejoró son la capacidad física de los jugadores y la táctica. Mientras que el primero está cerca de su máximo nivel posible, el segundo continúa y continuará avanzando.


Salvo algunas excepciones, en los ’90 y algo de la década pasada la mayoría de los equipos optaron por usar el famoso 4-4-2. Éste sistema fue tan popular porque es simple de aplicar (eso ayuda en un deporte que exige resultados inmediatos) y ofrece la posibilidad de defenderse con mucha gente sin dejar de tener presencia en el mediocampo.


Claro que con apenas dos delanteros y algún que otro volante que se sume al ataque es difícil convertir goles. Pero el fútbol moderno está más relacionado con mantener el cero en el arco propio, y después ver qué pasa.


La moda de las dos líneas de cuatro fue una de las principales razones por las que se empezó a escuchar que la posición del clásico “10” había desaparecido. Sin embargo, la actualidad nos muestra a las mejores selecciones y a los clubes más ganadores con una especie de enganche en sus equipos.


¿Cómo se pasó de la desaparición del enlace a su uso en los equipos más importantes?


Porque se dejó de lado al rígido 4-4-2 de corte inglés y se empezó a usar una variante de ese sistema que hoy en día ofrece las cualidades defensivas de las dos líneas de cuatro, pero que también garantiza buena presencia en ataque.


Hemos escuchado hablar de la formación de moda en el Mundial. Los que gustan de los números lo llaman 4-2-3-1. La verdad es que es una mezcla entre el mismo 4-4-2 y el 4-3-3 holandés, muy usado por Barcelona y la selección española.


El híbrido que muchos equipos usaron la temporada pasada y varios más van a usar la que viene tuvo un representante en la semifinal de la Copa del Mundo. Alemania aprovechó muy bien las dos caras del 4-2-3-1.


Pero la mejor manera de darle vida a esos números es poniéndole nombres.


Los dirigidos por Joachim Löw mantuvieron la misma idea durante sus siete partidos, por más que tuvieron que cambiar algunos jugadores por lesiones o suspensiones. En los encuentros que pudieron hacerlo salieron así: Lahm de lateral derecho con mucha proyección, Mertesacker y Friedrich de centrales y Boateng en el lateral izquierdo, también con salida, pero menos que el de Bayern Munich.


Delante de los marcadores centrales había dos jugadores con tareas defensivas y ofensivas que son clave en el equilibrio del sistema. Schweinsteiger y Khedira fueron dos de los mejores jugadores del torneo (ambos están en la mira de varios clubes importantes de Europa) gracias a que cumplieron de manera perfecta su tarea de defender y hacer jugar al equipo.


Unos metros más arriba se paraban Müller por derecha, Öezil de “10” y Podolski por izquierda. Acá es donde la mezcla entre los dos sistemas entra en juego. Porque éstos tres jugadores cumplieron funciones muy diferentes cuando su equipo tenía la pelota que cuando la quería recuperar.


En defensa, el objetivo de esos tres era muy simple. Los dos de afuera retrocedían unos metros y se ponían a la par de los dos volantes centrales. Öezil se metía detrás de la línea de la pelota y molestaba al “5” contrario. De esa forma Löw se aseguraba de tener dos líneas de cuatro para defender y uno suelto que también tenía alguna tarea defensiva.


Pero cuando le tocaba atacar, Alemania era otra cosa. Öezil se liberaba y se ponía en la típica posición de enganche detrás de los volantes de contención rivales. Podolski y Müller se adelantaban en el terreno, y como si nada, el equipo germano pasaba a tener cuatros jugadores de ataque bien definidos a los que se sumaban uno de los dos “5” y uno de los laterales del equipo. De esa forma Alemania atacaba con seis jugadores, que después estaban listos para defender.


¿Cómo se llegó al 4-2-3-1?


Como dije antes, tiene su origen en el 4-4-2. En esa formación uno de los de adelante siempre juega más atrás que el otro, generalmente por los costados. Sin embargo hay algunos jugadores que no tienen las características físicas de un típico delantero de área y que tampoco gustan de ir por afuera. Esos segundos delanteros (de los que Argentina tiene muchos: Tevez, Agüero, Lavezzi, Zárate) empezaron a tener algunas tareas defensivas.


Y a esos nuevos enganches cómo Rooney, Messi, Forlán, Ronaldo, Öezil, Donovan, Boateng (Ghana), Montolivo y Fábregas entre otros, se sumaron por los costados jugadores que hace diez años hubieran sido delanteros. Podolski y Müller (atacantes netos en inferiores) en Alemania son sólo dos de los muchos ejemplos. Ribery, Robben, Robinho, Julio Baptista, Pandev, Kuyt, Joe Cole, Wright-Phillips, Bellamy, Arshavin, Nasri, Benayoun y muchos más son jugadores ideales para el 4-2-3-1 porque además de tener mucha capacidad ofensiva saben marcar.


¿A quién marcan esos wings/carrileros?


Hace tiempo que los DT se dieron cuenta de que la clave para desarmar a un equipo bien parado en defensa pueden ser los laterales. Su llegada con sorpresa puede abrir mucho espacio y generar supremacía en los costados. Y es acá donde se puede ver la eficacia defensiva del 4-2-3-1. Porque los dos que juegan por afuera (Müller y Podolski en Alemania, Robben y Kuyt en Holanda, Kuyt y Benayoun en Liverpool, Eto’o y Pandev en Inter, Bellamy y Wright-Phillips en Manchester City, Arshavin y Nasri/Eboue en Arsenal) tienen asignada la tarea de seguir al lateral contrario hasta su casa.


¿Por qué el 4-2-3-1 es más efectivo que el 4-4-2?


Hay varias razones. La principal es que el primero siempre va a tener ventaja numérica en el centro del campo. La consecuencia directa de esa ventaja es que el enganche tiene tiempo y lugar para ganarle la espalda a los volantes rivales.


Y acá está el principal problema para las dos líneas de cuatro.


Si una vez que un rival ganó la espalda de los “5”, el central que está libre sale a buscarlo, queda un espacio enorme en el medio de la cancha para que el extremo del lado aproveche. Va con nombres propios. Si Öezil se filtra y encuentra lugar y tiempo entre los dos centrales y los dos volantes defensivos, uno de los marcadores va a salir a buscarlo por lo que Podolski o Müller va a tener lugar para entrar en diagonal.


La otra secuela de la superioridad numérica en el medio de la cancha es que mantener la posesión es más fácil. Si los extremos/carrileros se mueven bien, la posibilidad de triangular es constante. Y según Johan Cruyff, un triángulo siempre va a ser más que una línea si el objetivo es mantener la pelota. Sino pregúntenle a España.


Otra ventaja del 4-2-3-1 es la posibilidad de presionar al rival bien arriba en el campo. Como detrás de los cuatro que aprietan a los defensores contrarios hay seis jugadores dedicados a defender, no tienen que preocuparse por quedar demasiado expuestos.



Claro que el sistema no es infalible. Ningunolo es. Pero el 4-2-3-1 ha demostrado ser muy efectivo y ofrecer muchas variantes. Si un DT quiere ser bien defensivo, puede serlo (el Inter de Mourinho), si quiere ser equilibrado también puede (Manchester United). Y si quiere ser extremadamente ofensivo también tiene la posibilidad (Guardiola y su Barcelona).


Pero como dijo Basile alguna vez, los DT paran a los jugadores donde deben, el problema es que después se mueven. La principal virtud del 4-2-3-1 es su debilidad: todos los jugadores tienen una asignación defensiva, por lo que ningún rival está libre. Pero basta una distracción para dejar un hueco en la defensa.


Es el sistema que está de moda, y puede ser aplicado tranquilamente en la selección. Durante el Mundial dije que el equipo debía ser así (está al final).Ahora que hay tiempo para trabajar la cosa es diferente. Lo malo es que para que funcione deben jugar dos laterales por los costados, no un central o un volante.


A ver, imaginemos…Romero al arco. Zabaleta, Budisso, Samuel y Clemente. Una defensa sólida en el centro, aunque un poco endeble en los costados. Juego y marca en el medio con Mascherano y Pastore (que está aprendiendo a defender en Italia). Di María y Tevez por los costados (pueden jugar invertidos o cada uno por su punta) a la par de Messi. E Higuaín arriba. Si Di María y Tevez hacen el trabajo necesario, es un equipo equilibrado que tiene mucho poder ofensivo.


En los papeles suena bien. Tal vez en la práctina no sea tan sencillo, pero si se le da el rodaje necesario, un once así tiene muchas posibilidades de jugar de igual a igual contra cualquiera.


10 de julio de 2010

Sobre el Mundial XXV:

Alemania 3 vs Uruguay 2


Alemania y Uruguay protagonizaron uno de los mejores partidos de todo el torneo. A la cuota de fútbol asegurada por los jugadores ofensivos alemanes y la delantera uruguaya, se le sumó la intensidad con la que se jugó, y las ganas de ser tercero que suele ser desestimada por muchos exitistas.


Como pasó durante todo el Mundial, Löw mantuvo la idea, pero tuvo que hacer varios cambios. Lahm, Podolski y Klose, tres jugadores claves, tenían alguna molestia física, por lo que Aogo, Jansen y Cacau arrancaron como titulares. Tampoco tuvo a su arquero titular Neuer, y Butt salió a cuidar la valla.


Al final los germanos fueron con Butt; Boateng (por derecha), Mertesacker, Friedrich y Aego abajo. Khedira y Schweinsteiger en el medio. Müller, Öezil y Jansen para crearle situaciones a Cacau. El ya clásico 4-2-3-1 que usó todo el campeonato.


Del lado uruguayo Tabáres también hizo algunas modificaciones. Esos cambios no fueron obligados, sino que el DT celeste suele variar tanto los nombres como la formación entre partidos para adecuarse al rival de turno.


Muslera fue al arco. Fucile (en la derecha), Lugano, Godín y Cáceres fueron los defensores. Maxi Pereira, Arévalo Ríos, Pérez y Cavani en la mitad de la cancha. Forlán, un poco tirado atrás, y Suárez más arriba. Un 4-4-2/4-4-1-1 bastante rígido, pero con buenos jugadores en todas las líneas, y salida tanto por derecha como por izquierda.


El partido fue bastante parejo. Los goles vinieron por diferencias marcadas por las individualidades o por errores defensivos. Lamentablemente para Uruguay, su arquero no tuvo una gran tarde, y eso le costó a su equipo.


El primer gol llegó producto de una situación que no se había visto en el partido. Schweinsteiger (para mí el mejor jugador alemán del torneo y uno de los mejores del Mundial) encontró espacio para pegarle desde lejos, Muslera dio rebote, y Müller estuvo atento al rebote.


De este gol se pueden sacar dos conclusiones:


1- Müller tiene alma de delantero. Sólo un jugador que creció para meter goles es capaz de ir a buscar un rebote tras un disparo así. Felicitaciones para van Gaal (su DT en Bayern Munich) por convencerlo de que marcar y ponerse detrás de la línea de la pelota cuando el equipo rival la tiene no es una mala palabra. El fútbol actual les exige ese desgaste extra a los jugadores de ataque, y el jóven Müller lo hace muy bien. No es casualidad que cada vez que Cáceres se sumó a la ofensiva, el volante/delantero lo seguía hasta que sus compañeros o él mismo recuperaran el balón.


2- La pelota fabricada por Adidas fue diseñada para ser incontrolable. La Jabulani beneficia a todos aquellos que le saben pegar (como Forlán contra Holanda), y perjudicó a cada uno de los arqueros que la quiso controlar. Romero fue uno de los pocos que se sacó el problema de encima con puñetazos.


El empate de Uruguay llegó tras un extraño error de Schweinsteiger en la mitad de la cancha. Diego Pérez le quitó la pelota y se la dio a Suárez que habilitó a Cavani para que defina junto al palo. La primera mitad terminó 1 a 1, y la igualdad era un poco más acorde al desarrollo.




El segundo tiempo nos mostró a dos equipos completamente desinhibidos. Ambos salieron a buscar el partido, por lo que se empezaron a abrir espacios. Forlán puso en ventaja a los sudamericanos tras un ataque de la celeste que involucró a muchos jugadores. Pero apenas cinco minutos después, y tras otro error defensivo, Jansen metió la cabeza para el 2 a 2.


Con media hora para el final, los dos adelantaron sus líneas y el encuentro se abrió todavía más. Empezaron a jugar al golpe por golpe*. Cualquiera podría haber metido el tercero, pero al final fue Khedira el que marcó.




*Tabáres sabía que lo más flojo del equipo germano era su defensa, por eso se arriesgó al ataque por ataque en el segundo tiempo. Argentina quiso hacer lo mismo en su partido de cuartos de final, pero con un mediocampo que no tuvo el equilibrio que si mostró el uruguayo para aguantar las arremetidas europeas.

Siempre serán los goles los que definan los partidos, pero es en la mitad de la cancha donde se ganan o se pierden.


Los sudamericanos buscaron el 3 a 3 y estuvieron cerca. Pero no pudieron y el tercer lugar del podio quedó en manos alemanas.




Fue un gran partido de fútbol porque los momentos en los que no se jugó tanto fueron compensados por la emotividad generada por los protagonistas.


La verdad es que tuve el corazón dividido durante los 90 minutos. Mi simpatía con Uruguay hizo que gritara los goles de Cavani y de Forlán, pero mi identificación con el fútbol expuesto por los de Löw significó que también estaba contento con el triunfo alemán.


Vuelvo a decir lo mismo que en posts anteriores. Está muy bueno que los tres mejores del Mundial sean equipos que tienen la cabeza puesta en el arco rival. Por más que me guste más el juego de España que el de Holanda, los naranjas son un gran equipo que trata muy bien a la pelota. Ojala mañana podamos ver un partido tan bueno como el de hoy.



7 de julio de 2010

Sobre el Mundial XXIV:

España 1 vs Alemania 0


La segunda semifinal del torneo fue uno de los partidos que más expectativa generó en todo el campeonato. Suele suceder que cuando hay tantas esperanzas depositadas sobre algo, ese algo no sale todo lo bien que podría salir. Con el partido pasó lo mismo. Por más que estuvo bien, podría haber sido mejor.


España había ganado todos los partidos tras la derrota en el debut, pero todos habían sido por diferencia de un gol. Ese era el karma que venía arrastrando la selección dirigida por Vicente del Bosque, que decidió sacar a Torres y poner a Pedro. Perdía presencia en ataque, pero ganaba a lo ancho del campo.


Los de rojo salieron con Casillas al arco. Sergio Ramos, Piqué, Puyol y Capdevilla abajo. Busquets en la contención. Xabi Alonso, Xavi e Iniesta para crear situaciones para Pedro y Villa, que jugó en el centro, no en la izquierda.


Alemania había tenido altibajos durante todo el torneo. Pero el triunfo ante Argentina los había posicionado como serios rivales para los ibéricos. Löw se vio forzado a hacer una sustitución porque Müller había recibido su segunda amarilla en el partido anterior. En su lugar ingresó Tochowski.


Más allá del cambio obligado, los germanos no variaron su sistema de juego. Se pararon con Neuer debajo de los palos. Lahm, Mertesacker, Friedrich y Boateng en defensa. Khedira y Schweinsteiger en el centro del campo. Trochowski, Öezil y Podolski para alimentar a Klose.


El primer tiempo empezó bastante bien para los españoles. Gracias a la entrada de Pedro lograron tener más movilidad en el ataque. Sin embargo, la posición en la que estaba Villa no era la que más le conviene a España, porque los volantes de creación, y el extremo de Barcelona lo buscaban constantemente al ex Valencia por el centro, que siempre estuvo bien marcado.


El estilo de fútbol que propuso la roja generó cosas buenas y malas. Lo positivo fue que al tener tanto tiempo la pelota obligaron a Alemania a comenzar sus ofensivas desde muy atrás. También tuvieron de efectivo que al sumar a Ramos y a Capdevilla al ataque, Podolski y Trochowski estaban obligados a seguirlos, por lo que los alemanes no tenían posibilidad de contraatacar.


Lo negativo para el equipo de del Bosque fue que tanta gente en el medio de la cancha no le daba lugar a ninguno de los creadores para jugar. Los de Löw cubrieron bien esa zona, pero tuvieron que olvidarse de atacar como les gusta.


La segunda etapa merecía cambios si los gallegos pretendían ganar el partido. No entró nadie del banco, pero hubo un cambio de mentalidad que hizo que los dirigidos por el ex Real Madrid se paren 15 metros más adelante. De esa forma empezaron a presionar cada vez más a Alemania.


Los de blanco sintieron esa presión, y al final llegó el gol tras un cabezazo de Puyol. Pareció adecuada la apertura del marcador ya que España había sido más, aunque no pudo generar tantas situaciones claras.




Con el 1 a 0 Alemania se vio obligada a salir más. Sus dos volantes centrales y Öezil empezaron a tener la pelota y los germanos comenzaron a hacer su juego. Pero al no tener superioridad en la mitad de la cancha, no pudieron disfrutar de tantos espacios en ese sector como contra Argentina. Siguieron yendo, pero no parecía que podían alcanzar el empate.


España se perdió un par de posibilidades de definir el partido, pero no pudo meter el segundo.




Tras la derrota frente a Suiza, mucha gente se empezó a bajar del barco español. Pero supieron corregir los errores sin siquiera intentar salirse de la idea futbolística que tanto los ha caracterizado. Está bien que vayan a jugar la final, y va a estar bueno el partido contra Holanda.


Ah, un pequeño detalle. Habrá un nuevo campeón. Y siempre está bueno si son equipos que intentan jugar al fútbol.





4 de julio de 2010

Culpa para todos:

No es fácil escribir sobre la derrota. Los triunfos siempre dan lugar a la esperanza y a la unificación de criterios y de opiniones. Pero las caídas siempre sacan lo peor de cada uno. Ahora es momento de intentar aceptar lo sucedido y no irnos a los extremos. Es cierto que la goleada hace todo mucho peor. Pero cuando te supera un equipo que además de ser mejor, lo hace a tú manera, lo ideal es observar que es lo que hizo que fue tan distinto a lo que hicieron los argentinos.


Adentro de la cancha se notó la diferencia. Pero lo más importante está afuera.


Los que manejan el fútbol alemán hacen que sea la liga con menos problemas económicos de Europa. Todos los jugadores cobran, todos los estadios se llenan, y la suma de la deuda de todos los clubes no supera a la de Real Madrid. Además los equipos que pretendan seguir siendo parte de la Bundesliga no podrán deber dinero a partir de 2016. No es la competencia con más seguidores, pero que los 23 futbolistas de una selección semifinalista de un Mundial jueguen allí significa algo.


En Argentina la situación es diferente. Los dos clubes más grandes están lidiando con pasivos que no pueden afrontar a menos que vendan jugadores al exterior. El resto no está mejor, pero el dinero fresco del Fútbol para todos sirvió para que el agua baje hasta el pecho.


Las comisiones directivas y los presidentes no pueden comprar jugadores. El concepto de pertenencia no existe más. Los trotamundos son moneda corriente. Y como es normal no cobrar a fin de mes, aquellos futbolistas que son del montón eligen las ligas rusas, ucranianas o árabes para continuar con su carrera y hacer un billete. La consecuencia directa del exilio masivo es una disminución en el nivel de los jugadores y también de los partidos.


La vorágine dicta hoy que lo único que sirve es ganar. Si no triunfas sos un inútil y debes irte para que venga otro y vuelva a empezar. Sin embargo, los clubes que más éxito han tenido en los últimos tiempos fueron aquellos que mantuvieron una política y que respaldaron sus decisiones. Es, por lo menos, curioso que el resto no sigan sus pasos.


Claro que es simple enumerar los errores. Lo complicado es arreglarlos, porque las soluciones no son ni sencillas ni rápidas. No existe una fórmula mágica que solucione todo. Tampoco es cuestión de pedir la cabeza de Grondona o de Maradona. Ellos tienen responsabilidad por lo sucedido. Pero no es exclusiva. La culpa es de todos nosotros que no hicimos nada para detener a los que tanto mal le hicieron y le siguen haciendo al fútbol argentino. Los grandes cambios precisan de la gente que es funcional al sistema.


Nunca hay un momento ideal para las revoluciones. Pero tengo la sensación que cuando te dan una lección como nos dio Alemania, lo menos que se puede hacer es analizar el por qué. Y si encontramos una respuesta, el camino es por ahí.


Sobre el Mundial XXIII:

Argentina 0 vs Alemania 4


Antes de hacer un análisis sobre lo que dejó una de las peores derrotas de la Selección de la que fui testigo, voy a intentar descifrar las situaciones futbolísticas que llevaron a ésta caída.


Maradona decidió poner en cancha a los mismos que vencieron a Méjico en octavos de final. Romero fue al arco. Otamendi, Demichelis, Burdisso y Heinze abajo. Maxi Rodríguez, Mascherano y Di María en el medio. Y Messi, Tévez e Higuaín arrriba.


Alemania salió con Neuer debajo de los palos. Lahm, Mertesacker, Friedrich y Boateng en defensa. Khedirh y Schweinsteiger en la contención y creación de juego. Öezil, Müller y Podolski para habilitar a Klose.


Los mundiales de Alemania y Argentina habían sido muy parecidos. Ambos técnicos decidieron armar sus equipos de arriba para abajo. Las dos defensas no eran de lo mejor del torneo, y habían sufrido en los partidos previos. Y para los dos el encuentro de cuartos de final era el primer gran choque en el torneo.


Pero las similitudes no fueron importantes en el partido. Lo que inclinó la balanza para el lado germano fueron las diferencias.


La primera y principal fue Philip Lahm. Los europeos tuvieron en el lateral de Bayern Munich a un jugador que, además de defender, pasó al ataque con criterio y, lo que es más importante, con mucho lugar. Heinze estuvo todo el partido preocupado por Müller, y eso dejó a Di María mano a mano con un gran jugador, que supo aprovechar el emparejamiento desigual.




Otro detalle importante fue la superioridad alemana en el centro del campo. Los de negro eran cinco (más Lahm), contra tres argentinos (más uno de los de arriba que daba una mano). Ésta mayoría en el lugar más importante del campo hizo que siempre alguno de los alemanes tuviera tiempo y espacio con la pelota. Y lamentablemente para nosotros, todos ellos sabían que hacer con esa ventaja.


También es primordial rescatar que a las grandes individualidades europeas, se le sumó una idea futbolística para sustentarlas. Esa idea siempre está, es en lo que se basa el fútbol de Löw. No importa si las individualidades se levantaron bien o mal. Los jugadores saben que su DT quiere que jueguen de una manera determinada. Y si además se levantaron con el pie derecho (Schweinsteiger), mejor


En cambio, el equipo de Diego se movió más alrededor de sus figuras que en torno a una idea clara en ataque. Con esto no estoy diciendo que Maradona no sepa nada de fútbol (no se confundan), sólo que su enfoque ofensivo no fue el mejor.


Está buenísimo que haya juntado a Messi, Tévez e Higuaín. Pero un planteo así de ofensivo debe ofrecer equilibrio defensivo. Y ese equilibrio tiene que venir desde arriba. No es casualidad que los DT de los equipos que juegan con tres delanteros (Barcelona, Inter, Real Madrid, Holanda, Brasil, España, Uruguay y varios más), hagan que los atacantes que van por los costados ayuden en defensa siguiendo a los laterales del rival.


El ejemplo más burdo es Samuel Eto’o en Inter, que jugó de volante por derecha bis en varios partidos. Pero uno más moderado es Kuyt en Holanda. Su trabajo en ataque suele ser bueno, aunque nunca se destaca. Pero su labor defensiva hizo que Maicon no tenga la libertad que suele tener con la camiseta de Brasil.


Aún en los equipos más ofensivos, la defensa es importante. Es cierto que los goles son los que ganan los partidos. Pero los de abajo tienen que ofrecer seguridad para que los de arriba estén tranquilos. Esta tranquilidad puede estar relacionada con la cantidad de jugadores que pasan de la línea de la pelota, o de la calidad de su defensa. Lamentablemente argentina no tuvo ni cantidad ni calidad en defensa.


Alemania fue muy superior en todos los aspectos decisivos del juego. Y contra un equipo que es mejor, es difícil jugar al palo por palo. Los golpes alemanes fueron mucho más fuertes que los nuestros.




Otro Mundial, otra derrota. Muy dura esta vez, y de aquellas que obligan a un replanteamiento de las bases que nunca va a llegar.


Por lo menos tengo un consuelo. Luego del Mundial quitado a Zidane y ganado por la fea Italia, tres de los cuatro semifinalistas tienen una mentalidad ofensiva, y eso siempre es buena noticia.



29 de junio de 2010

Sobre el Mundial XIX:

Algunas ideas sobre lo que dejaron los octavos de final:


-Solamente dos partidos fueron a alargue, y apenas uno a penales. Eso es una pauta de cómo los equipos que debían ganar ganaron. No precisaron de tiempo extra, hicieron su trabajo en los 90.


-Me encanta la idea de cuatro equipos sudamericanos entre ocho. A ver si nos damos cuenta de que nuestra eliminatoria es de las más difíciles y sin dudas la más pareja.


-De todos los equipos en los cuartos de final, sólo cuatro levantaron éste trofeo (o el Jules Rimet) alguna vez: Argentina, Uruguay, Brasil y Alemania. Está bueno que nuevos equipos se acerquen a éstas instancias.


-España sigue avanzando, pero no convence. Algunos momentos de hoy estuvieron cerca de lo que saben hacer.


-Llorente hizo más en media hora que Torres en todo el Mundial. El de Athelic de Bilbao mantuvo ocupados a los centrales portugueses y le dio más lugar a los que saben con la pelota. Además siempre está la posibilidad de que cabecee cualquier pelota.


-Estamos acostumbrados a los arranques lentos de Brasil. Siempre son de temer. Pero otro que está avanzando calladito es Holanda, que encima recuperó a Robben. Veremos si el ex Real Madrid puede volver a marcar la diferencia contra los de Dunga.


-Alemania volvió a ser algo de lo que mostró contra Australia. Y eso significa que son de temer. Tienen mucha movilidad en ataque, y a uno de los mejores jugadores del torneo (Öezil). Además para ellos juega Klose, uno de los delanteros mas subvalorados del fútbol europeo, pero que siempre rinde en la selección (50 goles en 99 partidos).


-Lo de Inglaterra y lo de Portugal fue lamentable. Por suerte la competencia sigue castigando a los equipos amarretes.


-Mañana y el jueves serán los primeros días sin partidos tras 19 jornadas seguidas. A esta altura puedo decir que tengo una adicción a éste deporte, por lo que las próximas 48 hs serán muy duras. Me imagino que terminaré recurriendo al archivo.


El viernes ya comienzan los cruces de cuartos. A las 11.00 van Holanda – Brasil y a las 15.30 Uruguay – Ghana. El sábado es el turno de Argentina – Alemania a las 11.00 y más tarde jugarán Paraguay – España.


Hasta ahora hemos tenido un lindo Mundial. Sinceramente esperaba menos buenos partidos, y mucha más lucha. Pero cuando los luchadores se quedan afuera, el momento de los jugadores empieza.


P.D.: Con éste asado festejaron los uruguayos. Diego Forlán es el camarógrafo.