Como parte de mi homenaje al país Campeón del Mundo les dejo el video hecho en el simulador de Red Bull en el que Jaime Alguersuari nos muestra el circuito de Hockenheim en Alemania, cede del Gran Premio del fin de semana:
Y como recuerdo del torneo…
En una entrada en calor de la selección, el genio de Juan Mata (Valencia) le hizo esto al pobre de Raúl Albiol:
Al que ven de espaldas con las manos en la cabeza es Pepe Reina, que supo liderar los festejos del plantel, tanto en el avión como en Madrid.
El fútbol ha evolucionado mucho desde que se hizo extremadamente popular a principios del siglo XX. Dos de los aspectos más importantes en los que mejoró son la capacidad física de los jugadores y la táctica. Mientras que el primero está cerca de su máximo nivel posible, el segundo continúa y continuará avanzando.
Salvo algunas excepciones, en los ’90 y algo de la década pasada la mayoría de los equipos optaron por usar el famoso 4-4-2. Éste sistema fue tan popular porque es simple de aplicar (eso ayuda en un deporte que exige resultados inmediatos) y ofrece la posibilidad de defenderse con mucha gente sin dejar de tener presencia en el mediocampo.
Claro que con apenas dos delanteros y algún que otro volante que se sume al ataque es difícil convertir goles. Pero el fútbol moderno está más relacionado con mantener el cero en el arco propio, y después ver qué pasa.
La moda de las dos líneas de cuatro fue una de las principales razones por las que se empezó a escuchar que la posición del clásico “10” había desaparecido. Sin embargo, la actualidad nos muestra a las mejores selecciones y a los clubes más ganadores con una especie de enganche en sus equipos.
¿Cómo se pasó de la desaparición del enlace a su uso en los equipos más importantes?
Porque se dejó de lado al rígido 4-4-2 de corte inglés y se empezó a usar una variante de ese sistema que hoy en día ofrece las cualidades defensivas de las dos líneas de cuatro, pero que también garantiza buena presencia en ataque.
Hemos escuchado hablar de la formación de moda en el Mundial. Los que gustan de los números lo llaman 4-2-3-1. La verdad es que es una mezcla entreel mismo 4-4-2 y el 4-3-3 holandés, muy usado por Barcelona y la selección española.
El híbrido que muchos equipos usaron la temporada pasada y varios más van a usar la que viene tuvo un representante en la semifinal de la Copa del Mundo. Alemania aprovechó muy bien las dos caras del 4-2-3-1.
Pero la mejor manera de darle vida a esos números es poniéndole nombres.
Los dirigidos por Joachim Löw mantuvieron la misma idea durante sus siete partidos, por más que tuvieron que cambiar algunos jugadores por lesiones o suspensiones. En los encuentros que pudieron hacerlo salieron así: Lahm de lateral derecho con mucha proyección, Mertesacker y Friedrich de centrales y Boateng en el lateral izquierdo, también con salida, pero menos que el de Bayern Munich.
Delante de los marcadores centrales había dos jugadores con tareas defensivas y ofensivas que son clave en el equilibrio del sistema. Schweinsteiger y Khedira fueron dos de los mejores jugadores del torneo (ambos están en la mira de varios clubes importantes de Europa) gracias a que cumplieron de manera perfecta su tarea de defender y hacer jugar al equipo.
Unos metros más arriba se paraban Müller por derecha, Öezil de “10” y Podolski por izquierda. Acá es donde la mezcla entre los dos sistemas entra en juego. Porque éstos tres jugadores cumplieron funciones muy diferentes cuando su equipo tenía la pelota que cuando la quería recuperar.
En defensa, el objetivo de esos tres era muy simple. Los dos de afuera retrocedían unos metros y se ponían a la par de los dos volantes centrales. Öezil se metía detrás de la línea de la pelota y molestaba al “5” contrario. De esa forma Löw se aseguraba de tener dos líneas de cuatro para defender y uno suelto que también tenía alguna tarea defensiva.
Pero cuando le tocaba atacar, Alemania era otra cosa. Öezil se liberaba y se ponía en la típica posición de enganche detrás de los volantes de contención rivales. Podolski y Müller se adelantaban en el terreno, y como si nada, el equipo germano pasaba a tener cuatros jugadores de ataque bien definidos a los que se sumaban uno de los dos “5”y uno de los laterales del equipo. De esa forma Alemania atacaba con seis jugadores, que después estaban listos para defender.
¿Cómo se llegó al 4-2-3-1?
Como dije antes, tiene su origen en el 4-4-2. En esa formación uno de los de adelante siempre juega más atrás que el otro, generalmente por los costados. Sin embargo hay algunos jugadores que no tienen las características físicas de un típico delantero de área y que tampoco gustan de ir por afuera. Esos segundos delanteros (de los que Argentina tiene muchos: Tevez, Agüero, Lavezzi, Zárate) empezaron a tener algunas tareas defensivas.
Y a esos nuevos enganches cómo Rooney, Messi, Forlán, Ronaldo, Öezil, Donovan, Boateng (Ghana), Montolivo y Fábregas entre otros, se sumaron por los costados jugadores que hace diez años hubieran sido delanteros. Podolski y Müller (atacantes netos en inferiores) en Alemania son sólo dos de los muchos ejemplos. Ribery, Robben, Robinho, Julio Baptista, Pandev, Kuyt, Joe Cole, Wright-Phillips, Bellamy, Arshavin, Nasri, Benayoun y muchos más son jugadores ideales para el 4-2-3-1 porque además de tener mucha capacidad ofensiva saben marcar.
¿A quién marcan esos wings/carrileros?
Hace tiempo que los DT se dieron cuenta de que la clave para desarmar a un equipo bien parado en defensa pueden ser los laterales. Su llegada con sorpresa puede abrir mucho espacio y generar supremacía en los costados. Y es acá donde se puede ver la eficacia defensiva del 4-2-3-1. Porque los dos que juegan por afuera (Müller y Podolski en Alemania, Robben y Kuyt en Holanda, Kuyt y Benayoun en Liverpool, Eto’o y Pandev en Inter, Bellamy y Wright-Phillips en Manchester City, Arshavin y Nasri/Eboue en Arsenal) tienen asignada la tarea de seguir al lateral contrario hasta su casa.
¿Por qué el 4-2-3-1 es más efectivo que el 4-4-2?
Hay varias razones. La principal es que el primero siempre va a tener ventaja numérica en el centro del campo. La consecuencia directa de esa ventaja es que el enganche tiene tiempo y lugar para ganarle la espalda a los volantes rivales.
Y acá está el principal problema para las dos líneas de cuatro.
Si una vez que un rival ganó la espalda de los “5”, el central que está libre sale a buscarlo, queda un espacio enorme en el medio de la cancha para que el extremo del lado aproveche. Va con nombres propios. Si Öezil se filtra y encuentra lugar y tiempo entre los dos centrales y los dos volantes defensivos, uno de los marcadores va a salir a buscarlo por lo que Podolski o Müller va a tener lugar para entrar en diagonal.
La otra secuela de la superioridad numérica en el medio de la cancha es que mantener la posesión es más fácil. Si los extremos/carrileros se mueven bien, la posibilidad de triangular es constante. Y según Johan Cruyff, un triángulo siempre va a ser más que una línea si el objetivo es mantener la pelota. Sino pregúntenle a España.
Otra ventaja del 4-2-3-1 es la posibilidad de presionar al rival bien arriba en el campo. Como detrás de los cuatro que aprietan a los defensores contrarios hay seis jugadores dedicados a defender, no tienen que preocuparse por quedar demasiado expuestos.
Claro que el sistema no es infalible. Ningunolo es. Pero el 4-2-3-1 ha demostrado ser muy efectivo y ofrecer muchas variantes. Si un DT quiere ser bien defensivo, puede serlo (el Inter de Mourinho), si quiere ser equilibrado también puede (Manchester United). Y si quiere ser extremadamente ofensivo también tiene la posibilidad (Guardiola y su Barcelona).
Pero como dijo Basile alguna vez, los DT paran a los jugadores donde deben, el problema es que después se mueven. La principal virtud del 4-2-3-1 es su debilidad: todos los jugadores tienen una asignación defensiva, por lo que ningún rival está libre. Pero basta una distracción para dejar un hueco en la defensa.
Es el sistema que está de moda, y puede ser aplicado tranquilamente en la selección. Durante el Mundial dije que el equipo debía ser así (está al final).Ahora que hay tiempo para trabajar la cosa es diferente. Lo malo es que para que funcione deben jugar dos laterales por los costados, no un central o un volante.
A ver, imaginemos…Romero al arco. Zabaleta, Budisso, Samuel y Clemente. Una defensa sólida en el centro, aunque un poco endeble en los costados. Juego y marca en el medio con Mascherano y Pastore (que está aprendiendo a defender en Italia). Di María y Tevez por los costados (pueden jugar invertidos o cada uno por su punta) a la par de Messi. E Higuaín arriba. Si Di María y Tevez hacen el trabajo necesario, es un equipo equilibrado que tiene mucho poder ofensivo.
En los papeles suena bien. Tal vez en la práctina no sea tan sencillo, pero si se le da el rodaje necesario, un once así tiene muchas posibilidades de jugar de igual a igual contra cualquiera.
Toda España festejó su primer campeonato del Mundo. Ayer juntaron cerca de un millón de personas en Madrid. Pero después del partido los jugadores celebraron así... http://twitpic.com/24q7h5 La foto es del mismo Carles Puyol, que la envió vía Twitter http://twitter.com/Carles5puyol
España es campeona del mundo, y está bien que así sea. Holanda fue un duro rival que mereció llegar a la final, pero ni con todas las patadas del mundo pudieron evitar lo inevitable.
No fue un lindo partido. Pero las finales no suelen serlo. El partido por el tercer puesto siempre es mucho más atractivo y con más goles que la final: en Alemania 2006 el local venció 3 a1 a Portugal. En Corea-Japón Turquía le ganó 3 a2 a Corea del Sur. Francia ‘98 nos mostró los tres goles del 2 a 1 de Croacia a Holanda en el primer tiempo. Y en Estados Unidos Suecia le metió 4 a Bulgaria. La lista sigue, pero…
El choque de ayer es más importante.
No se había especulado mucho con las formaciones. Era lógico que del Bosque mantuviera los mismos 11 que le ganaron a Alemania, pero en algunos medios especularon con la posibilidad de que Torres fuera titular.
Al final no fue así y España salió con Casillas al arco. Ramos, Piqué, Puyol y Capdevilla abajo. Busquets y Xabi Alonso en la contención. Pedro, Xavi e Iniesta para crear y Villa para definir.
Por el lado de Holanda, van Marwijk pudo contar con el regreso de dos jugadores importantes que habían sido suspendidos para la semifinal con Uruguay: van der Wiel y de Jong. Al final los de naranja formaron con Stekelemburg debajo de los palos. Van der Wiel, Heitinga, Mathijsen y van Bronckhorst en defensa. De Jong y van Bommel para la recuperación y la atención a domicilio. Robben, Sneijder y Kuyt para asistir a van Persie.
El partido fue bastante parecido a lo que se podía llegar a esperar. La única diferencia entre los encuentros de semifinales de cada uno fue la cantidad de patadas que pegaron los holandeses. Tranquilamente podrían haber jugado con uno menos desde la mitad del primer tiempo.
Los dos salieron a hacer su juego. España controló la pelota con sus cinco jugadores dedicados a tenerla (+ Villa, Ramos y Capdevilla) y Holanda se dedicó a defenderse e intentar salir de contra y a pegar con sus diez hombres con tareas defensivas (van Persie es el único que no bajaba a ayudar).
Los primeros 15’ de los de naranja fueron extremadamente defensivos. Esa faceta no la habían mostrado en todo el torneo, ni siquiera contra Brasil. Pero luego del cuarto de hora se soltaron un poco y empezaron a presionar un poco más arriba. Sin embargo la roja siguió teniendo más y mejor la pelota. La consecuencia directa de la posesión española fue obligar a los holandeses a empezar sus ataques desde su propio campo (igual que contra Alemania), por lo que sus jugadores creativos tenían mucha cancha para recorrer.
La primera parte terminó y la sensación de superioridad española estaba presente en el juego pero no en el resultado (una vez más).
El segundo tiempo nos mostró a los dos equipos con la misma idea del primero. Pero la diferencia fue que España no podía encontrar su juego porque la presión holandesa estaba siendo muy buena. Además la tendencia de Pedro de tirarse al centro y no quedarse bien abierto congestionaba aún más el sector.
Por eso del Bosque optó por hacer un cambio para obligar al rival a tener que marcaren todo el ancho, y además aprovechar la lentitud de van Bronckhorst. Por eso entró Navas por Pedro, y el jugador de Sevilla se paró bien sobre el costado y atacó constantemente al capitán naranja.
Sin embargo el tiempo siguió pasando y la roja no entraba en ritmo. Recién cuando faltaban 15’ empezaron a encontrar un poco más de espacios gracias a que los jugadores de Holanda se empezaron a cansar.
Los de van Marwijk tuvieron oportunidades de marcar, pero fueron situaciones aisladas. Cuando quedaba media hora su equipo resignó por completo la idea de elaborar jugadas para meter un gol y esperaron por un cabezazo salvador o una genialidad de Robben.
España fue más en los 90’, pero no pudo marcar la diferencia en el resultado. Por eso fueron a tiempo extra.
Con Fábregas en la cancha (entró por Xabi Alonso) la roja tenía a otro gran jugador para elaborar juego, que también tiene capacidad goleadora. Su ingreso le dio frescura al ataque español. Además generó que el DT holandés intente aprovechar el espacio dejado por Xabi en defensa y puso a van der Vaart. Fue interesante el cambio pero llegó muy tarde.
El resto es historia. En una semi-contra en la que Navas salió eludiendo por la derecha y se la dio a Torres (había entrado por Villa) Iniesta metió éste gol bien español y le dio la Copa a su país.
Se habló y se seguirá hablando mucho sobre la capacidad ofensiva de España. Y es cierto que es de las mejores delanteras del mundo. Pero los torneos importantes suelen ganarlos los equipos que además de meter goles, se defienden más que bien. Y la defensa española es tan buena como su delantera.
Si sólo nos fijamos en los números, en todos los partidos de eliminación directa de la Euro 2008 y del Mundial 2010 no recibieron ningún gol. Y cuando un equipo tiene la garantía que ofrecen los jugadores defensivos de la roja, todo es más sencillo.
Está claro que la calidad individual de los de abajo es buenísima. Pero tan importante como sus atributos defensivos es el uso que España le da a la pelota. No sólo la tienen para atacar, sino para defender. Con la posesión tan lejos de su arco obligan a que sus rivales recuperen muy atrás en el campo. Pero lo más interesante es que tres de los cuatro hombres dedicados a la ofensiva (Xavi, Iniesta y Pedro ayer) tienen obligaciones defensivas que cumplen a la perfección.
La (ex) furia es una de las mejores selecciones de todos los tiempos gracias a su mediocampo y delantera. Pero también lo es de la mano de sus defensores y de su gran arquero.
Del lado holandés sólo puedo decir una cosa. Es verdad que los equipos suelen sentirse amedrentados cuando enfrentan a un rival tan bueno. Pero una cosa es tomar algunos recaudos extras, y otra traicionar por completo lo que te llevó a la final y parecerse más a Italia que a si mismo. Holanda no quiso jugar el fútbol que los había hecho avanzar en el torneo y España lo hizo pagar.
Felicitaciones y gracias a los españoles por demostrarle al mundo que en el fútbol no existen las verdades absolutas y que hay varias fórmulas para ser exitoso. Ojala más técnicos elijan copiar al campeón de 2010 y menos al de 2006.
La segunda semifinal del torneo fue uno de los partidos que más expectativa generó en todo el campeonato. Suele suceder que cuando hay tantas esperanzas depositadas sobre algo, ese algo no sale todo lo bien que podría salir. Con el partido pasó lo mismo. Por más que estuvo bien, podría haber sido mejor.
España había ganado todos los partidos tras la derrota en el debut, pero todos habían sido por diferencia de un gol. Ese era el karma que venía arrastrando la selección dirigida por Vicente del Bosque, que decidió sacar a Torres y poner a Pedro. Perdía presencia en ataque, pero ganaba a lo ancho del campo.
Los de rojo salieron con Casillas al arco. Sergio Ramos, Piqué, Puyol y Capdevilla abajo. Busquets en la contención. Xabi Alonso, Xavi e Iniesta para crear situaciones para Pedro y Villa, que jugó en el centro, no en la izquierda.
Alemania había tenido altibajos durante todo el torneo. Pero el triunfo ante Argentina los había posicionado como serios rivales para los ibéricos. Löw se vio forzado a hacer una sustitución porque Müller había recibido su segunda amarilla en el partido anterior. En su lugar ingresó Tochowski.
Más allá del cambio obligado, los germanos no variaron su sistema de juego. Se pararon con Neuer debajo de los palos. Lahm, Mertesacker, Friedrich y Boateng en defensa. Khedira y Schweinsteiger en el centro del campo. Trochowski, Öezil y Podolski para alimentar a Klose.
El primer tiempo empezó bastante bien para los españoles. Gracias a la entrada de Pedro lograron tener más movilidad en el ataque. Sin embargo, la posición en la que estaba Villa no era la que más le conviene a España, porque los volantes de creación, y el extremo de Barcelona lo buscaban constantemente al ex Valencia por el centro, que siempre estuvo bien marcado.
El estilo de fútbol que propuso la roja generó cosas buenas y malas. Lo positivo fue que al tener tanto tiempo la pelota obligaron a Alemania a comenzar sus ofensivas desde muy atrás. También tuvieron de efectivo que al sumar a Ramos y a Capdevilla al ataque, Podolski y Trochowski estaban obligados a seguirlos, por lo que los alemanes no tenían posibilidad de contraatacar.
Lo negativo para el equipo de del Bosque fue que tanta gente en el medio de la cancha no le daba lugar a ninguno de los creadores para jugar. Los de Löw cubrieron bien esa zona, pero tuvieron que olvidarse de atacar como les gusta.
La segunda etapa merecía cambios si los gallegos pretendían ganar el partido. No entró nadie del banco, pero hubo un cambio de mentalidad que hizo que los dirigidos por el ex Real Madrid se paren 15 metros más adelante. De esa forma empezaron a presionar cada vez más a Alemania.
Los de blanco sintieron esa presión, y al final llegó el gol tras un cabezazo de Puyol. Pareció adecuada la apertura del marcador ya que España había sido más, aunque no pudo generar tantas situaciones claras.
Con el 1 a 0 Alemania se vio obligada a salir más. Sus dos volantes centrales y Öezil empezaron a tener la pelota y los germanos comenzaron a hacer su juego. Pero al no tener superioridad en la mitad de la cancha, no pudieron disfrutar de tantos espacios en ese sector como contra Argentina. Siguieron yendo, pero no parecía que podían alcanzar el empate.
España se perdió un par de posibilidades de definir el partido, pero no pudo meter el segundo.
Tras la derrota frente a Suiza, mucha gente se empezó a bajar del barco español. Pero supieron corregir los errores sin siquiera intentar salirse de la idea futbolística que tanto los ha caracterizado. Está bien que vayan a jugar la final, y va a estar bueno el partido contra Holanda.
Ah, un pequeño detalle. Habrá un nuevo campeón. Y siempre está bueno si son equipos que intentan jugar al fútbol.
Tras un sorpresivo jueves, la “justicia” se volvió a hacer presente en la Copa del Mundo. Digo esto porque los mejores de los Grupos G y H son los que avanzaron de ronda. Un día más pasa, y otro equipo mezquino se queda afuera. Adiós a los suizos, que no quisieron ganar frente a Honduras.
Por la mañana la situación era bastante sencilla. Tanto a Brasil como a Portugal les servía el empate. Tampoco es que no se atacaron, pero no generaron muchas situaciones de riesgo. También ayudaba que no importaba mucho terminar primero porque la posibilidad de que España fuera segundo era factible.
Terminó 0 a 0, con un Brasil semi-titular (Nilmar, Dani Alves, Baptista y Juan fueron de arranque), y un Portugal que probó algunas cosas (Ronaldo jugó de 9, sin acompañantes porque Duda y Danny bajaban con los laterales).
Por fin llegaba el partido que más había esperado (sin contar a los de Argentina). Apenas sortearon los grupos, y vi que Chile estaba con España en el H, me dieron ganas de ver el enfrentamiento de las rojas. Encima el encuentro era decisivo para los dos. El que ganara se clasificaba, y el que perdiera tenía serias posibilidades de quedar afuera del torneo.
Menos mal que el tercero en discordia fue Suiza. Porque hubiera sido una pena ver al equipo dirigido por Marcelo Bielsa irse del Mundial con 6 puntos. Y más si tenemos en cuenta que 6 de los otros 7 segundos se habían clasificado con 4 o 5 unidades a octavos de final.
El partido fue muy intenso. Se notaba que las dos selecciones querían ganar, pero sin dejar de intentarlo a su manera. Chile con su ya clásica V+V (verticalidad vertiginosa o vertiginosa verticalidad) y España con pase + pase + pase = movimiento de la defensa rival = espacios.
Vicente del Bosque puso a un mix de jugadores de los dos primeros partidos. Volvió Iniesta, dejó a Torres y lo sacó a Jesús Navas. España se paró con cuatro en el fondo (Ramos, Piqué, Puyol, Capdevilla), dos volantes de contención (Busquets más atrás, y Xabi Alonso con tareas ofensivas y defensivas), dos cracks como creadores (Iniesta un poco tirado a la derecha y Xavi), y dos delanteros (Torres bien de “9” y Villa arrancando desde la izquierda).
Chile salió a la cancha como suele hacerlo si su rival juega con dos delanteros. Tres fijos en el fondo (Medel, Ponce y Jara), tres volantes (Isla, Estrada y Vidal), un enganche (Valdivia) y tres delanteros (Sánchez, Beausejour y González). Sin embargo, cuando los sudamericanos no tenían la pelota, Mark González bajaba unos metros, y era Beausejour el que seguía a Sergio Ramos, dándole libertad a los centrales españoles, que eran levemente presionados por Valdivia. De esa forma quedaban parados 3-4-3.
Gracias a la presión chilena los europeos no llegaron a sentirse cómodos dentro del campo. Los dirigidos por Bielsa (especialmente los volantes) ocupaban sus posiciones en la cancha sin hacer marca personal, y eso evitaba que se abran los espacios que necesitan los mediocampistas españoles para crear.
En el momento más parejo del partido, España se encontró con un gol que llegó tras una mala salida del arquero chileno. Unos minutos después, y luego de otro error de la defensa, Iniesta metió el segundo. Y durante el festejo del jugador de Barcelona, el árbitro (Marco Rodríguez de Méjico) echó a Estrada. El primer tiempo terminó de la peor manera posible para los sudamericanos, que además, con un gol suizo quedaban afuera.
Párrafo(s) aparte para el juez. Si bien es cierto que el volante central de Chile entró demasiado acelerado al encuentro, también es verdad que al mejicano le faltó criterio durante todo el primer tiempo. Sacó tres tarjetas antes de los veinte minutos. Y cobró todos los contactos, por mínimos que fueran.
El fútbol es un deporte dónde necesariamente hay contacto. Es más, es legítimo que haya forcejeo entre los jugadores. Si el referí cobra cada uno de los roces que hay, el partido terminará siendo un concierto de pitidos, y lo que menos vamos a ver es a la pelota rodar por el piso.
Lo peor de todo es que en el segundo tiempo no mantuvo el mismo criterio, porque sino debería haber echado a Ponce (por un par de infracciones de atrás) y a Vidal (por reiteración de faltas). Ya se que es mucho pedir que haya un criterio similar entre todos los árbitros, pero estaría bueno que antes de los partidos les avisen a los jugadores si el juez es del siga, siga o si le gusta hacer sonar el pito.
Pero bueno, paso a la segunda mitad que fue bastante interesante.
Como era lógico Bielsa hizo un par de cambios. Entraron Millar (volante central) y Paredes (delantero) por Valdivia y González, y Chile se acomodó con tres líneas de tres (Medel, Ponce, Jara; Isla, Millar, Vidal; Sánchez, Paredes, Beausejour). Los movimientos básicos se mantuvieron porque entre Millar y Paredes no sólo hicieron su trabajo, sino también el del enganche que faltaba (presionar a Busquets y no dejarlo jugar).
Esa presión chilena fue la que obligó a Piqué a salir él con el balón o a tirar pelotazos. Obviamente la (hoy) roja prefería que sea el central el que lleve la pelota y no uno de los volantes. Los europeos necesitaban más presencia en la mitad de cancha porque estaban perdiendo la pelota.
Entonces España también hizo un cambio. Como Torres no estaba haciendo un buen trabajo contra los defensores chilenos, entró Fábregas en su lugar. Así se aseguraba la posesión en el medio del campo, pero perdía fuerza en ataque. A partir del ingreso del jugador de Arsenal los europeos se pararon 4-1-4-1 con Villa como único delantero, y Busquets detrás de los cuatro que saben con la pelota (Xavi, Iniesta, Xabi Alonso y Fábregas).
Los de Vicente del Bosque intentaron pero no pudieron, y los de Bielsa se fueron acomodando cada vez mejor atrás. El trabajo defensivo de Chile en el segundo tiempo fue fantástico. Le dejaron la pelota al rival, pero sin concederle espacios por donde hacer el pase final. Además, gracias al ingreso de Orellana por Sánchez, tuvieron alguna que otra posibilidad de contra.
Fue un partido realmente interesante desde muchos puntos de vista (táctico, técnico, emocional, etc.). Me alegra que los dos equipos que se preocuparon por meter goles hayan sido los que avanzan a la segunda ronda.
Y hablando de octavos de final, ya tenemos los primeros dos choques: a las 11.00 juegan Uruguay – Corea del Sur y a las 15.30 Estados Unidos – Ghana. Obviamente mañana dejamos un rato de lado al blanco y somos celestes. Empieza la mejor parte del Mundial. Esa en la que si perdes te vas a tu casa. Todavía nos quedan 15 días de competición con tan sólo 16 partidos.