12 de julio de 2010

Sobre el Mundial XXVI:

España 1 vs Holanda 0


España es campeona del mundo, y está bien que así sea. Holanda fue un duro rival que mereció llegar a la final, pero ni con todas las patadas del mundo pudieron evitar lo inevitable.


No fue un lindo partido. Pero las finales no suelen serlo. El partido por el tercer puesto siempre es mucho más atractivo y con más goles que la final: en Alemania 2006 el local venció 3 a 1 a Portugal. En Corea-Japón Turquía le ganó 3 a 2 a Corea del Sur. Francia ‘98 nos mostró los tres goles del 2 a 1 de Croacia a Holanda en el primer tiempo. Y en Estados Unidos Suecia le metió 4 a Bulgaria. La lista sigue, pero…


El choque de ayer es más importante.


No se había especulado mucho con las formaciones. Era lógico que del Bosque mantuviera los mismos 11 que le ganaron a Alemania, pero en algunos medios especularon con la posibilidad de que Torres fuera titular.


Al final no fue así y España salió con Casillas al arco. Ramos, Piqué, Puyol y Capdevilla abajo. Busquets y Xabi Alonso en la contención. Pedro, Xavi e Iniesta para crear y Villa para definir.


Por el lado de Holanda, van Marwijk pudo contar con el regreso de dos jugadores importantes que habían sido suspendidos para la semifinal con Uruguay: van der Wiel y de Jong. Al final los de naranja formaron con Stekelemburg debajo de los palos. Van der Wiel, Heitinga, Mathijsen y van Bronckhorst en defensa. De Jong y van Bommel para la recuperación y la atención a domicilio. Robben, Sneijder y Kuyt para asistir a van Persie.


El partido fue bastante parecido a lo que se podía llegar a esperar. La única diferencia entre los encuentros de semifinales de cada uno fue la cantidad de patadas que pegaron los holandeses. Tranquilamente podrían haber jugado con uno menos desde la mitad del primer tiempo.


Los dos salieron a hacer su juego. España controló la pelota con sus cinco jugadores dedicados a tenerla (+ Villa, Ramos y Capdevilla) y Holanda se dedicó a defenderse e intentar salir de contra y a pegar con sus diez hombres con tareas defensivas (van Persie es el único que no bajaba a ayudar).


Los primeros 15’ de los de naranja fueron extremadamente defensivos. Esa faceta no la habían mostrado en todo el torneo, ni siquiera contra Brasil. Pero luego del cuarto de hora se soltaron un poco y empezaron a presionar un poco más arriba. Sin embargo la roja siguió teniendo más y mejor la pelota. La consecuencia directa de la posesión española fue obligar a los holandeses a empezar sus ataques desde su propio campo (igual que contra Alemania), por lo que sus jugadores creativos tenían mucha cancha para recorrer.


La primera parte terminó y la sensación de superioridad española estaba presente en el juego pero no en el resultado (una vez más).


El segundo tiempo nos mostró a los dos equipos con la misma idea del primero. Pero la diferencia fue que España no podía encontrar su juego porque la presión holandesa estaba siendo muy buena. Además la tendencia de Pedro de tirarse al centro y no quedarse bien abierto congestionaba aún más el sector.


Por eso del Bosque optó por hacer un cambio para obligar al rival a tener que marcar en todo el ancho, y además aprovechar la lentitud de van Bronckhorst. Por eso entró Navas por Pedro, y el jugador de Sevilla se paró bien sobre el costado y atacó constantemente al capitán naranja.


Sin embargo el tiempo siguió pasando y la roja no entraba en ritmo. Recién cuando faltaban 15’ empezaron a encontrar un poco más de espacios gracias a que los jugadores de Holanda se empezaron a cansar.


Los de van Marwijk tuvieron oportunidades de marcar, pero fueron situaciones aisladas. Cuando quedaba media hora su equipo resignó por completo la idea de elaborar jugadas para meter un gol y esperaron por un cabezazo salvador o una genialidad de Robben.


España fue más en los 90’, pero no pudo marcar la diferencia en el resultado. Por eso fueron a tiempo extra.


Con Fábregas en la cancha (entró por Xabi Alonso) la roja tenía a otro gran jugador para elaborar juego, que también tiene capacidad goleadora. Su ingreso le dio frescura al ataque español. Además generó que el DT holandés intente aprovechar el espacio dejado por Xabi en defensa y puso a van der Vaart. Fue interesante el cambio pero llegó muy tarde.


El resto es historia. En una semi-contra en la que Navas salió eludiendo por la derecha y se la dio a Torres (había entrado por Villa) Iniesta metió éste gol bien español y le dio la Copa a su país.


Se habló y se seguirá hablando mucho sobre la capacidad ofensiva de España. Y es cierto que es de las mejores delanteras del mundo. Pero los torneos importantes suelen ganarlos los equipos que además de meter goles, se defienden más que bien. Y la defensa española es tan buena como su delantera.


Si sólo nos fijamos en los números, en todos los partidos de eliminación directa de la Euro 2008 y del Mundial 2010 no recibieron ningún gol. Y cuando un equipo tiene la garantía que ofrecen los jugadores defensivos de la roja, todo es más sencillo.


Está claro que la calidad individual de los de abajo es buenísima. Pero tan importante como sus atributos defensivos es el uso que España le da a la pelota. No sólo la tienen para atacar, sino para defender. Con la posesión tan lejos de su arco obligan a que sus rivales recuperen muy atrás en el campo. Pero lo más interesante es que tres de los cuatro hombres dedicados a la ofensiva (Xavi, Iniesta y Pedro ayer) tienen obligaciones defensivas que cumplen a la perfección.


La (ex) furia es una de las mejores selecciones de todos los tiempos gracias a su mediocampo y delantera. Pero también lo es de la mano de sus defensores y de su gran arquero.



Del lado holandés sólo puedo decir una cosa. Es verdad que los equipos suelen sentirse amedrentados cuando enfrentan a un rival tan bueno. Pero una cosa es tomar algunos recaudos extras, y otra traicionar por completo lo que te llevó a la final y parecerse más a Italia que a si mismo. Holanda no quiso jugar el fútbol que los había hecho avanzar en el torneo y España lo hizo pagar.


Felicitaciones y gracias a los españoles por demostrarle al mundo que en el fútbol no existen las verdades absolutas y que hay varias fórmulas para ser exitoso. Ojala más técnicos elijan copiar al campeón de 2010 y menos al de 2006.



10 de julio de 2010

Sobre el Mundial XXV:

Alemania 3 vs Uruguay 2


Alemania y Uruguay protagonizaron uno de los mejores partidos de todo el torneo. A la cuota de fútbol asegurada por los jugadores ofensivos alemanes y la delantera uruguaya, se le sumó la intensidad con la que se jugó, y las ganas de ser tercero que suele ser desestimada por muchos exitistas.


Como pasó durante todo el Mundial, Löw mantuvo la idea, pero tuvo que hacer varios cambios. Lahm, Podolski y Klose, tres jugadores claves, tenían alguna molestia física, por lo que Aogo, Jansen y Cacau arrancaron como titulares. Tampoco tuvo a su arquero titular Neuer, y Butt salió a cuidar la valla.


Al final los germanos fueron con Butt; Boateng (por derecha), Mertesacker, Friedrich y Aego abajo. Khedira y Schweinsteiger en el medio. Müller, Öezil y Jansen para crearle situaciones a Cacau. El ya clásico 4-2-3-1 que usó todo el campeonato.


Del lado uruguayo Tabáres también hizo algunas modificaciones. Esos cambios no fueron obligados, sino que el DT celeste suele variar tanto los nombres como la formación entre partidos para adecuarse al rival de turno.


Muslera fue al arco. Fucile (en la derecha), Lugano, Godín y Cáceres fueron los defensores. Maxi Pereira, Arévalo Ríos, Pérez y Cavani en la mitad de la cancha. Forlán, un poco tirado atrás, y Suárez más arriba. Un 4-4-2/4-4-1-1 bastante rígido, pero con buenos jugadores en todas las líneas, y salida tanto por derecha como por izquierda.


El partido fue bastante parejo. Los goles vinieron por diferencias marcadas por las individualidades o por errores defensivos. Lamentablemente para Uruguay, su arquero no tuvo una gran tarde, y eso le costó a su equipo.


El primer gol llegó producto de una situación que no se había visto en el partido. Schweinsteiger (para mí el mejor jugador alemán del torneo y uno de los mejores del Mundial) encontró espacio para pegarle desde lejos, Muslera dio rebote, y Müller estuvo atento al rebote.


De este gol se pueden sacar dos conclusiones:


1- Müller tiene alma de delantero. Sólo un jugador que creció para meter goles es capaz de ir a buscar un rebote tras un disparo así. Felicitaciones para van Gaal (su DT en Bayern Munich) por convencerlo de que marcar y ponerse detrás de la línea de la pelota cuando el equipo rival la tiene no es una mala palabra. El fútbol actual les exige ese desgaste extra a los jugadores de ataque, y el jóven Müller lo hace muy bien. No es casualidad que cada vez que Cáceres se sumó a la ofensiva, el volante/delantero lo seguía hasta que sus compañeros o él mismo recuperaran el balón.


2- La pelota fabricada por Adidas fue diseñada para ser incontrolable. La Jabulani beneficia a todos aquellos que le saben pegar (como Forlán contra Holanda), y perjudicó a cada uno de los arqueros que la quiso controlar. Romero fue uno de los pocos que se sacó el problema de encima con puñetazos.


El empate de Uruguay llegó tras un extraño error de Schweinsteiger en la mitad de la cancha. Diego Pérez le quitó la pelota y se la dio a Suárez que habilitó a Cavani para que defina junto al palo. La primera mitad terminó 1 a 1, y la igualdad era un poco más acorde al desarrollo.




El segundo tiempo nos mostró a dos equipos completamente desinhibidos. Ambos salieron a buscar el partido, por lo que se empezaron a abrir espacios. Forlán puso en ventaja a los sudamericanos tras un ataque de la celeste que involucró a muchos jugadores. Pero apenas cinco minutos después, y tras otro error defensivo, Jansen metió la cabeza para el 2 a 2.


Con media hora para el final, los dos adelantaron sus líneas y el encuentro se abrió todavía más. Empezaron a jugar al golpe por golpe*. Cualquiera podría haber metido el tercero, pero al final fue Khedira el que marcó.




*Tabáres sabía que lo más flojo del equipo germano era su defensa, por eso se arriesgó al ataque por ataque en el segundo tiempo. Argentina quiso hacer lo mismo en su partido de cuartos de final, pero con un mediocampo que no tuvo el equilibrio que si mostró el uruguayo para aguantar las arremetidas europeas.

Siempre serán los goles los que definan los partidos, pero es en la mitad de la cancha donde se ganan o se pierden.


Los sudamericanos buscaron el 3 a 3 y estuvieron cerca. Pero no pudieron y el tercer lugar del podio quedó en manos alemanas.




Fue un gran partido de fútbol porque los momentos en los que no se jugó tanto fueron compensados por la emotividad generada por los protagonistas.


La verdad es que tuve el corazón dividido durante los 90 minutos. Mi simpatía con Uruguay hizo que gritara los goles de Cavani y de Forlán, pero mi identificación con el fútbol expuesto por los de Löw significó que también estaba contento con el triunfo alemán.


Vuelvo a decir lo mismo que en posts anteriores. Está muy bueno que los tres mejores del Mundial sean equipos que tienen la cabeza puesta en el arco rival. Por más que me guste más el juego de España que el de Holanda, los naranjas son un gran equipo que trata muy bien a la pelota. Ojala mañana podamos ver un partido tan bueno como el de hoy.



7 de julio de 2010

Sobre el Mundial XXIV:

España 1 vs Alemania 0


La segunda semifinal del torneo fue uno de los partidos que más expectativa generó en todo el campeonato. Suele suceder que cuando hay tantas esperanzas depositadas sobre algo, ese algo no sale todo lo bien que podría salir. Con el partido pasó lo mismo. Por más que estuvo bien, podría haber sido mejor.


España había ganado todos los partidos tras la derrota en el debut, pero todos habían sido por diferencia de un gol. Ese era el karma que venía arrastrando la selección dirigida por Vicente del Bosque, que decidió sacar a Torres y poner a Pedro. Perdía presencia en ataque, pero ganaba a lo ancho del campo.


Los de rojo salieron con Casillas al arco. Sergio Ramos, Piqué, Puyol y Capdevilla abajo. Busquets en la contención. Xabi Alonso, Xavi e Iniesta para crear situaciones para Pedro y Villa, que jugó en el centro, no en la izquierda.


Alemania había tenido altibajos durante todo el torneo. Pero el triunfo ante Argentina los había posicionado como serios rivales para los ibéricos. Löw se vio forzado a hacer una sustitución porque Müller había recibido su segunda amarilla en el partido anterior. En su lugar ingresó Tochowski.


Más allá del cambio obligado, los germanos no variaron su sistema de juego. Se pararon con Neuer debajo de los palos. Lahm, Mertesacker, Friedrich y Boateng en defensa. Khedira y Schweinsteiger en el centro del campo. Trochowski, Öezil y Podolski para alimentar a Klose.


El primer tiempo empezó bastante bien para los españoles. Gracias a la entrada de Pedro lograron tener más movilidad en el ataque. Sin embargo, la posición en la que estaba Villa no era la que más le conviene a España, porque los volantes de creación, y el extremo de Barcelona lo buscaban constantemente al ex Valencia por el centro, que siempre estuvo bien marcado.


El estilo de fútbol que propuso la roja generó cosas buenas y malas. Lo positivo fue que al tener tanto tiempo la pelota obligaron a Alemania a comenzar sus ofensivas desde muy atrás. También tuvieron de efectivo que al sumar a Ramos y a Capdevilla al ataque, Podolski y Trochowski estaban obligados a seguirlos, por lo que los alemanes no tenían posibilidad de contraatacar.


Lo negativo para el equipo de del Bosque fue que tanta gente en el medio de la cancha no le daba lugar a ninguno de los creadores para jugar. Los de Löw cubrieron bien esa zona, pero tuvieron que olvidarse de atacar como les gusta.


La segunda etapa merecía cambios si los gallegos pretendían ganar el partido. No entró nadie del banco, pero hubo un cambio de mentalidad que hizo que los dirigidos por el ex Real Madrid se paren 15 metros más adelante. De esa forma empezaron a presionar cada vez más a Alemania.


Los de blanco sintieron esa presión, y al final llegó el gol tras un cabezazo de Puyol. Pareció adecuada la apertura del marcador ya que España había sido más, aunque no pudo generar tantas situaciones claras.




Con el 1 a 0 Alemania se vio obligada a salir más. Sus dos volantes centrales y Öezil empezaron a tener la pelota y los germanos comenzaron a hacer su juego. Pero al no tener superioridad en la mitad de la cancha, no pudieron disfrutar de tantos espacios en ese sector como contra Argentina. Siguieron yendo, pero no parecía que podían alcanzar el empate.


España se perdió un par de posibilidades de definir el partido, pero no pudo meter el segundo.




Tras la derrota frente a Suiza, mucha gente se empezó a bajar del barco español. Pero supieron corregir los errores sin siquiera intentar salirse de la idea futbolística que tanto los ha caracterizado. Está bien que vayan a jugar la final, y va a estar bueno el partido contra Holanda.


Ah, un pequeño detalle. Habrá un nuevo campeón. Y siempre está bueno si son equipos que intentan jugar al fútbol.





4 de julio de 2010

Culpa para todos:

No es fácil escribir sobre la derrota. Los triunfos siempre dan lugar a la esperanza y a la unificación de criterios y de opiniones. Pero las caídas siempre sacan lo peor de cada uno. Ahora es momento de intentar aceptar lo sucedido y no irnos a los extremos. Es cierto que la goleada hace todo mucho peor. Pero cuando te supera un equipo que además de ser mejor, lo hace a tú manera, lo ideal es observar que es lo que hizo que fue tan distinto a lo que hicieron los argentinos.


Adentro de la cancha se notó la diferencia. Pero lo más importante está afuera.


Los que manejan el fútbol alemán hacen que sea la liga con menos problemas económicos de Europa. Todos los jugadores cobran, todos los estadios se llenan, y la suma de la deuda de todos los clubes no supera a la de Real Madrid. Además los equipos que pretendan seguir siendo parte de la Bundesliga no podrán deber dinero a partir de 2016. No es la competencia con más seguidores, pero que los 23 futbolistas de una selección semifinalista de un Mundial jueguen allí significa algo.


En Argentina la situación es diferente. Los dos clubes más grandes están lidiando con pasivos que no pueden afrontar a menos que vendan jugadores al exterior. El resto no está mejor, pero el dinero fresco del Fútbol para todos sirvió para que el agua baje hasta el pecho.


Las comisiones directivas y los presidentes no pueden comprar jugadores. El concepto de pertenencia no existe más. Los trotamundos son moneda corriente. Y como es normal no cobrar a fin de mes, aquellos futbolistas que son del montón eligen las ligas rusas, ucranianas o árabes para continuar con su carrera y hacer un billete. La consecuencia directa del exilio masivo es una disminución en el nivel de los jugadores y también de los partidos.


La vorágine dicta hoy que lo único que sirve es ganar. Si no triunfas sos un inútil y debes irte para que venga otro y vuelva a empezar. Sin embargo, los clubes que más éxito han tenido en los últimos tiempos fueron aquellos que mantuvieron una política y que respaldaron sus decisiones. Es, por lo menos, curioso que el resto no sigan sus pasos.


Claro que es simple enumerar los errores. Lo complicado es arreglarlos, porque las soluciones no son ni sencillas ni rápidas. No existe una fórmula mágica que solucione todo. Tampoco es cuestión de pedir la cabeza de Grondona o de Maradona. Ellos tienen responsabilidad por lo sucedido. Pero no es exclusiva. La culpa es de todos nosotros que no hicimos nada para detener a los que tanto mal le hicieron y le siguen haciendo al fútbol argentino. Los grandes cambios precisan de la gente que es funcional al sistema.


Nunca hay un momento ideal para las revoluciones. Pero tengo la sensación que cuando te dan una lección como nos dio Alemania, lo menos que se puede hacer es analizar el por qué. Y si encontramos una respuesta, el camino es por ahí.


Sobre el Mundial XXIII:

Argentina 0 vs Alemania 4


Antes de hacer un análisis sobre lo que dejó una de las peores derrotas de la Selección de la que fui testigo, voy a intentar descifrar las situaciones futbolísticas que llevaron a ésta caída.


Maradona decidió poner en cancha a los mismos que vencieron a Méjico en octavos de final. Romero fue al arco. Otamendi, Demichelis, Burdisso y Heinze abajo. Maxi Rodríguez, Mascherano y Di María en el medio. Y Messi, Tévez e Higuaín arrriba.


Alemania salió con Neuer debajo de los palos. Lahm, Mertesacker, Friedrich y Boateng en defensa. Khedirh y Schweinsteiger en la contención y creación de juego. Öezil, Müller y Podolski para habilitar a Klose.


Los mundiales de Alemania y Argentina habían sido muy parecidos. Ambos técnicos decidieron armar sus equipos de arriba para abajo. Las dos defensas no eran de lo mejor del torneo, y habían sufrido en los partidos previos. Y para los dos el encuentro de cuartos de final era el primer gran choque en el torneo.


Pero las similitudes no fueron importantes en el partido. Lo que inclinó la balanza para el lado germano fueron las diferencias.


La primera y principal fue Philip Lahm. Los europeos tuvieron en el lateral de Bayern Munich a un jugador que, además de defender, pasó al ataque con criterio y, lo que es más importante, con mucho lugar. Heinze estuvo todo el partido preocupado por Müller, y eso dejó a Di María mano a mano con un gran jugador, que supo aprovechar el emparejamiento desigual.




Otro detalle importante fue la superioridad alemana en el centro del campo. Los de negro eran cinco (más Lahm), contra tres argentinos (más uno de los de arriba que daba una mano). Ésta mayoría en el lugar más importante del campo hizo que siempre alguno de los alemanes tuviera tiempo y espacio con la pelota. Y lamentablemente para nosotros, todos ellos sabían que hacer con esa ventaja.


También es primordial rescatar que a las grandes individualidades europeas, se le sumó una idea futbolística para sustentarlas. Esa idea siempre está, es en lo que se basa el fútbol de Löw. No importa si las individualidades se levantaron bien o mal. Los jugadores saben que su DT quiere que jueguen de una manera determinada. Y si además se levantaron con el pie derecho (Schweinsteiger), mejor


En cambio, el equipo de Diego se movió más alrededor de sus figuras que en torno a una idea clara en ataque. Con esto no estoy diciendo que Maradona no sepa nada de fútbol (no se confundan), sólo que su enfoque ofensivo no fue el mejor.


Está buenísimo que haya juntado a Messi, Tévez e Higuaín. Pero un planteo así de ofensivo debe ofrecer equilibrio defensivo. Y ese equilibrio tiene que venir desde arriba. No es casualidad que los DT de los equipos que juegan con tres delanteros (Barcelona, Inter, Real Madrid, Holanda, Brasil, España, Uruguay y varios más), hagan que los atacantes que van por los costados ayuden en defensa siguiendo a los laterales del rival.


El ejemplo más burdo es Samuel Eto’o en Inter, que jugó de volante por derecha bis en varios partidos. Pero uno más moderado es Kuyt en Holanda. Su trabajo en ataque suele ser bueno, aunque nunca se destaca. Pero su labor defensiva hizo que Maicon no tenga la libertad que suele tener con la camiseta de Brasil.


Aún en los equipos más ofensivos, la defensa es importante. Es cierto que los goles son los que ganan los partidos. Pero los de abajo tienen que ofrecer seguridad para que los de arriba estén tranquilos. Esta tranquilidad puede estar relacionada con la cantidad de jugadores que pasan de la línea de la pelota, o de la calidad de su defensa. Lamentablemente argentina no tuvo ni cantidad ni calidad en defensa.


Alemania fue muy superior en todos los aspectos decisivos del juego. Y contra un equipo que es mejor, es difícil jugar al palo por palo. Los golpes alemanes fueron mucho más fuertes que los nuestros.




Otro Mundial, otra derrota. Muy dura esta vez, y de aquellas que obligan a un replanteamiento de las bases que nunca va a llegar.


Por lo menos tengo un consuelo. Luego del Mundial quitado a Zidane y ganado por la fea Italia, tres de los cuatro semifinalistas tienen una mentalidad ofensiva, y eso siempre es buena noticia.



2 de julio de 2010

Sobre el Mundial XXII:


Uruguay 1 (4) vs Ghana 1 (2)


El segundo cruce de cuartos de final fue mucho menos atractivo que el partido de Brasil y Holanda. Se enfrentaron dos equipos muy parecidos, que se repartieron las situaciones. Lo podría haber ganado el conjunto africano, pero erró un penal con el partido terminado.


Tabarez puso en cancha a Muslera en el arco. Maxi Pereira, Lugano (lo reemplazó Scotti por lesión antes del final del primer tiempo), Victorino y Fucile abajo. Arévalo Ríos y Pérez en el centro del campo. Fernández y Cavani por afuera. Forlán y Suárez arriba.


El DT serbio de Ghana paró a Kingson en la valla. Pantisil, Mensah, Vorsah y Sarpei en la defensa. Annan, Asamoah y Boateng en el medio. Inkoom y Muntari por los costados y Gyan como único delantero.


Ambos equipos tienen un estilo de juego similar. Les gusta pararse bien atrás, defender con mucha gente, y aprovechar los espacios. Por eso es que no fue de lo más entretenido el partido. Pero sí fue una lucha física y mental para ver quien se ganaba su pasaje a las semifinales.


El primer tiempo fue muy equilibrado. Se repartieron los ataques, pero el final le perteneció a los africanos. Gracias a un zapatazo de Muntari (le dieron mucho espacio), Ghana se fue al vestuario 1 a 0.


El DT uruguayo vio que le faltaba fútbol a su equipo, y puso a Lodeiro por Fernández (que no influyó en el partido). El cambio no funcionó porque el problema no había sido Fernández, sino la buena defensa ghanesa.


Uruguay llegó al empate gracias a un tiro libre de Forlán y a Kingson. Ambos técnicos intentaron cambiar las cosas desde el banco (entró Abreu en Uruguay y Apiah en Ghana), pero el partido estaba destinado al alargue.




Una vez en el tiempo agregado, cualquiera de los dos se lo podría haber llevado. Los dos tiempos de 15´ se los repartieron, y ambos fueron poco peligrosos. Cuando quedaban treinta segundos, un tiro libre ghanés llegó al área y, tras varios rebotes, Suárez la despejó en la línea con la mano. El árbitro cobró penal, y expulsó al de Ajax. Pero no importó porque Gyan rompió el travesaño con su disparo.


Llegaron los penales, y podía ser para cualquiera. En vez de explicarlo yo, les dejo las imágenes para que lo vean.





Homenaje a Zizou (y a tantos otros genios) de Washington Sebastián…

Sobre el Mundial XXI:

Brasil 1 vs Holanda 2

El primer partido de los cuartos de final fue muy intenso. Si bien es cierto que no se jugó un gran fútbol, la emoción del segundo tiempo ayudó a que me olvide del choque entre Nadal y Murray por la semifinal de Wimbledon. También hay un detalle muy interesante: es el segundo partido del torneo que un equipo ganó tras ir perdiendo. El único había sido el triunfo de Dinamarca frente a Camerún por el mismo resultado.

Se enfrentaban dos equipos que habían paseado por la fase de grupos y que casi no sufrieron en su cruce de octavos de final. De alguna manera se podía llegar a decir que éste era el primer gran desafío de ambas selecciones.

Bert van Marwijk tenía la intención de repetir el 11 que venció a Eslovaquia, pero debido a la lesión de uno de sus centrales (Mathijsen) tuvo que hacer un cambio. Al final la naranja salió con Stekelenburg al arco. Van der Wiel por derecha (con proyección), Heitinga y Ooijer en el centro y van Bronkhorst como lateral izquierdo. En el medio jugaron van Bommel y de Jong. En la creación Robben, Sneijder y Kuyt acompañados por van Persie en el ataque.

Dunga puso en cancha a Julio Cesar debajo de los palos. Maicon, Lucio, Juan y Bastos en la defensa. Dani Alves, Gilberto Silva y Felipe Melo en el medio del campo. Y el tridente Kaká, Robinho, Luis Fabiano arriba.

De la misma forma que frente a Chile, Brasil empezó el partido siendo cauteloso, pero sabiéndose superior. Y también de la misma manera que frente a los de Marcelo Bielsa, el gol tempranero de Robinho los tranquilizó.

El primer tanto llegó tras un error de la defensa holandesa. Heitinga salió muy lejos para seguir a Luis Fabiano que bajó a buscar la pelota, y Felipe Melo (le dejaron tiempo y espacio con el balón) metió un muy lindo pase al espacio que había generado el “9”, que el ex Real Madrid aprovechó para definir como sabe.

Con el 1 a 0, Holanda era la que necesitaba salir un poco más. Pero la buena defensa de los de Dunga no le dejó espacio ni a Sneijder ni a Robben. Brasil estaba en la posición que más disfruta: en ventaja y con la posibilidad de salir de contra.

El gol brasilero empeoró la realidad de los europeos. Continuaron sin aparecer los que debían hacerlo para que los de van Mereijk tuvieran chances de empatar. Pero aún con el triunfo parcial, y más allá de la notable superioridad de Brasil, muchos de sus jugadores y también su DT estaban muy nerviosos. El primer tiempo terminó, y Holanda estaba agradecida.



El comienzo de la segunda etapa fue una extensión del final de la primera. Robben y Sneijder seguían sin aparecer, y Julio Cesar no era molestado. Hasta que, tras un tiro libre jugado rápido Felipe Melo peinó un centro para el que Julio Cesar estaba bien posicionado y le regaló el empate a los holandeses.

La igualdad no le sentó bien a Brasil, que continuó con la mentalidad de no atacar y salir de contra. Empezaron a entrar en el partido Robben y Sneijder, y comenzaron a presionar a sus rivales. Todo el equipo holandés se adelantó unos metros en el campo y obligaron a los de Dunga a defenderse más cerca de su arco.

Cuando iban 25´, Kuyt, tras un corner, cabeceó la pelota en el primer palo y dejó sólo a Sneijder que le dio un frentazo para poner el 2 a 1. Apenas 5´ después Felipe Melo se hizo echar por un innecesario pisotón. En desventaja y con un hombre menos, los sudamericanos no supieron que hacer para volver a meterse en el partido.

Desde el banco tampoco llegaron soluciones. Cuando quedaban 15´ Nilmar ingresó, pero el que salió fue Luis Fabiano. El conjunto de Dunga tuvo alguna oportunidad de empatarlo, pero ninguna demasiado clara. Al final debió ser 3 a 1, pero los delanteros holandeses no supieron definir una jugada para la que no encuentro explicación.




Esta eliminación no va a ser lamentada por todo Brasil. Mucha gente en el país carioca estuvo disconforme con la elección del Dunga como DT. Y los resultados obtenidos (campeón de la Copa América y la Copa Confederaciones) no cambiaron la forma de pensar de una parte del pueblo brasilero que juzga a su selección por su juego y no por sus triunfos.

El error fue de la CBF (Confederación Brasilera de Fútbol). Tras la salida de Alemania 2006 a manos de Zidane, y luego de ver como un equipo lleno de estrellas fracasó, decidieron que lo mejor era contratar a alguien con mano dura, que no tiemble si había que sacar a una estrella (los cañones apuntaban a Ronaldo, Ronaldinho y Adriano).

La pregunta es la siguiente: ¿Por qué buscar un nuevo estilo futbolístico si el que tienen les dio cuatro campeonatos mundiales (el de Estados Unidos 94 no tuvo nada de jogo bonito)?

Lo lindo que tiene el fútbol es que no existe una fórmula que te garantice el éxito. Pero si la que usaste toda la vida te dio resultado, ¿para qué la vas a cambiar?
Es cómo si la federación italiana contratara a Pep Guardiola para que haga jugar a la selección como a Barcelona. Si su catenaccio les regaló cuatro trofeos, no sería lógico cambiarlo. Por más que a mi no me guste, su estilo ha sido exitoso. En lo que respecta a meros resultados es indiscutible. Si empezamos a hablar de gustos es otra cosa.

Pero un día antes del partido de Argentina no es el momento ideal para una discusión en la que nunca va a existir un ganador.