20 de septiembre de 2010
Cuando estén todos:
9 de agosto de 2010
Gracias:
No me resulta fácil escribir sobre Nalbandian. Me pasa lo mismo que con Riquelme, Fábregas, Nadal y varios deportistas más a los que admiro por lo que hicieron (y por suerte seguirán haciendo) dentro de una cancha.
Cuando David se operó la cadera en Mayo de 2009, tras un 2008 sin descanso y un mal primer semestre del ‘09 por el dolor constante que sufría, me alejé del tenis.
De repente no tenía la ilusión que Nalbandian me generaba previo a cualquier Grand Slam (especialmente Wimbledon). También desapareció la seguridad de ponerme a ver uno de sus partidos y saber que su revés (el paralelo inigualable o el cruzado con ángulo corto) iba a estar cuando el lo quisiera. Ya no iba a poder ver como aleccionaba a cualquier top 10. Tampoco me iba a despertar a las 6 de la mañana para ver una serie de primera ronda de Copa Davis contra Kamchatka.
Sin el de Unquillo no valía la pena. Porque por más que juegue contra el 250 del ranking y pierda, yo se que de ese partido me voy a llevar algún punto que me va a hacer levantar de donde sea que lo esté viendo y aplaudir al televisor.
Y ahí está la clave de David y del resto de los deportistas a los que admiro. Cualquier partido de cualquier deporte en cualquier parte del mundo debería ser un espectáculo entretenido para todos los que lo miran. Aunque la mayoría no lo es por varios factores que no vale la pena enumerar.
Pero con Nalbandián, Riquelme, Fábregas y Nadal (entre otros como Hamilton en F1, Dan Carter en Rugby o Kobe Bryant en la NBA) tenés espectáculo asegurado. Por más que no estén en su mejor momento, en alguna de las 70 vueltas, o de los sets, o de los 48, 80 o 90 minutos algo interesante va a pasar, y va a ser culpa de ellos.
Por deportistas como ellos soy fanático del deporte. Por deportistas como ellos busco alguna forma de ver los partidos, aunque sea en una pantalla de
15 de julio de 2010
¿Quién te dice?:
Uno de los deportes que más alegrías nos ha dado en los últimos años es el tenis. Para nombrar algunos logros se puede empezar por la final de Wimbledon alcanzada por David Nabandian en 2002 (catapulta para la legión argentina), pasar por la victoria de Gastón Gaudio en Roland Garros 2004, seguir con el triunfo del mismo David en el Masters de 2005, o sus trofeos en Paris y Madrid de 2007, y terminar con la aparición de Juan Martín del Potro y su US Open en 2009. Claro que hubo más victorias y más títulos, aunque esos son los más importantes.
Pero hay uno que todavía no fue levantado por manos argentinas. Uno que tuvimos la posibilidad de ganar en casa y (por muchas razones) no se dio. Uno que estuvo cerca muchas veces, pero siempre se escapó. Y uno que nuevamente nos encuentra entre los cuatro mejores. Parecía que éste no iba a ser el año del tenis nacional y, sin embargo, Francia nos espera (no se sabe en qué ciudad) el 17 de septiembre por un lugar en la Final de la Copa Davis.
Cuando ocurrió lo de Mar del Plata en 2008 parecía que el tenis argentino nunca más iba a tener una posibilidad tan concreta de levantar éste trofeo. Se cambió de Capitán, se terminó con un ciclo muy exitoso y fue momento de empezar de cero con un proyecto nuevo.

Las ausencias de David y Juan Martín en el triunfo frente a Holanda en marzo de 2009 habían sido lógicas por el nivel del rival. Pero después vino República Checa, y sin el de Unquillo la derrota en cuartos de final fue dura, pero previsible. España, en la final, fue la única que pudo frenar al dúo Berdych – Stepanek.
Éste año empezó con muchas esperanzas de volver a una final. Pero esas ilusiones fueron disminuyendo a medida que el mal estado físico de nuestros mejores tenistas se hizo realidad. La primera serie contra Suecia sin Nalbandian ni del Potro prometía ser un calvario para los pobres Mayer, Schwank, Zeballos y Delbonis que viajaron a Estocolmo.
Una derrota como la de 2005 contra Bielorrusia en Minsk por
El viernes terminó con un gran
Con el Mundial en el medio, la repercusión de la serie había sido poca y casi nula hasta la semana previa. Pero durante la Copa del Mundo hubo una novedad importante: Nalbandian decidió no jugar Wimbledon para preservar su físico de cara al choque en Moscú. Aún con esa buenísima noticia, la serie parecía muy complicada, y muchos ya teníamos la cabeza puesta en 2011.
Al final fue
Y de repente volvemos a ver a nuestro país en una semifinal de Copa Davis por cuarta vez en nueve años. Claro que Francia es un rival complicadísimo, que tiene un dobles (Benneteau y Llodra) afianzado, y varios singlistas (Tsonga, Simon, Monfils, Gasquet y Chardy) especialistas en canchas rápidas. Por supuesto que los europeos son favoritos, porque además de ser locales, ganaron éste torneo nueve veces.
Pero, hasta ahora, Argentina no ha sido el que más chances tenía de ganar previo a las series y terminó saliendo victorioso.
No pudo ser cuando estaba todo dado para que pase (2008), tal vez el año que menos lo esperamos volvemos a estar en una Final de Copa Davis. Y si llega a recuperarse Juan Martín, ¿Quién te dice?
6 de diciembre de 2009
El poder de la roja:
En el último partido jugado por la selección argentina de fútbol, en el cual enfrentó a España, ambas selecciones estrenaron el modelo de camiseta que usarán en el Mundial de Sudáfrica.
En una excelente campaña de marketing, la marca de las tres tiras realizó un comercial para promocionar la remera que Fernando Verdasco vistió en la serie Final de
El objetivo de la misma era contagiarle la magia que actualmente despliega por el campo de juego “la roja” de Vicente del Bosque al 9º del ranking mundial.
Éste es el comercial:
Así está el país…

