4 de julio de 2011
Loop:
Cuando fue presentado oficialmente, el DT dijo que tenía la intención de imitar a Barcelona. Eso es imposible por demasiadas razones (que van desde el tiempo de trabajo hasta la calidad de los jugadores). Pero como muchos le creyeron, y se entusiasmaron con la goleada a una España resacada y el partido en Qatar que Messi le ganó a Brasil, Batista trabajó con tranquilidad hasta el viernes pasado.
La lista de equivocaciones, que son las mismas desde el principio del ciclo, empieza por el mediocampista defensivo que siempre sobra (Cambiasso el viernes, Biglia o Gago otras veces); sigue por la falta de laterales que aporten en ataque (Zanetti no puede hacerlo durante todo el partido; Zabaleta si, pero no tan bien como Dani Alves; a Rojo le falta, y mucho, para ser Abidal); y termina por el mal uso de los delanteros (Tevez de extremo y Lavezzi y Di María jugando al revés que en sus clubes).
Claro que todos estos errores derivan en el pecado principal, que es privarlo a Messi de todos los socios que necesita para ser mejor de lo que hasta ahora fue en la era Batista (muy bueno). Sin laterales, con extremos que no cumplen su trabajo, con volantes centrales que primero piensan en defender y después en atacar, con defensores centrales lentos que no achiquan al equipo y a la cancha, con poca presión en campo contrario, es imposible que la Selección sea como el Barça, y que Lio sea el del Barça.
12 de junio de 2010
Una nueva era:
Ganó Argentina. Por tercera vez consecutiva la Selección logró los tres puntos en el debut de un Mundial, y curiosamente las tres veces fue contra equipos africanos. Pero más allá del funcionamiento, que fue bastante bueno, y de los errores que hay que corregir, Corea del Sur tiene otro nivel, hay un detalle que hoy no se nos puede escapar: Lionel Messi jugó su mejor partido para Argentina.
Pero lo más importante del gran rendimiento de Leo es que muchos de los que tanto lo han criticado por su desempeño en la selección, recién ahora saben lo que es el rosarino cuando agarra la pelota y empieza a correr. Porque la duda que siempre me había perseguido era saber cuántos de los que tantas veces pidieron la cabeza de Messi habían visto algún partido completo de él en el Barça.
Bueno, esos que hablaban sin saber, ahora saben. Ahora lo vieron. Y se deslumbraron.
Es cierto que todavía falta para que sea éste Leo. Pero el partido de hoy nos acerca cada vez más al verdadero Messi. Al que los seguidores de la Liga de España conocemos. Y al que ahora conocen todos los argentinos.
10 de mayo de 2010
Para mí tiene que llevar a…:
“Argentina tiene 40 millones de técnicos” es una de las frases que más escuché últimamente. Ésta frase siempre viene acompañada de una crítica a los posibles convocados por Diego Maradona para Sudáfrica 2010. Los “expertos” se esconden detrás de una verdad probablemente no real para comunicar SU versión.
No obstante sí hay algo de cierto en esa expresión.
Puede que no sean 40 los millones, pero varios millones hay. Sólo es cuestión de preguntarle a los fanáticos del fútbol de menos de 40 años. Esa generación se encontró hace 18 años con un sueño hecho realidad: la posibilidad de ser el entrenador de un equipo del deporte que más les gusta.
Gracias al PC Fútbol (y sus derivados) muchos tuvimos la chance de manejar a los mejores equipos y a todas sus estrellas. Obviamente el objetivo era ganar y si se podía, golear (ya que gustar no estaba dentro de las posibilidades).
Me acuerdo que jugaba mucho a ese juego. Y una vez que había ganado varios campeonatos (tampoco era tan difícil), me planteaba nuevos objetivos. Dentro de esas nuevas metas, estaba la de sumar 100 puntos, pero lamentablemente nunca logré llegar a las 3 cifras, me quedé en 99. Sólo se podían perder 14 puntos (en una liga de 20 equipos), y cuando jugás la Copa y la Liga es difícil no dejar porotos en el camino.
Nunca es sencillo encontrar similitudes entre la realidad y los videojuegos. Sin embargo hay un equipo de fútbol que de la mano de un jugador de play station probablemente logre lo mismo que yo, pero en la vida real.
Barcelona venció el sábado
El hecho de quedarse a uno de la centena es impresionante. Pero lo es más si sacamos los ojos de España, y los dirigimos al resto de las ligas importantes de Europa que se juegan a 38 fechas:
En Inglaterra, Chelsea salió campeón con 86 puntos. En Italia Inter y Roma pelearán en la última fecha, pero el puntaje máximo alcanzable por Inter es 82. Y Lucho González llevó a Olympique de Marsella al título con 75 unidades que pueden llegar a ser 78.
El ritmo mantenido por Barcelona (gracias, en parte, a la presión de Real Madrid) es extraordinario. El record de puntos obtenidos por un equipo español era de 92. Lo logró el Madrid en la liga 96-97, de la que participaban 2 equipos más, por lo que habían 12 puntos más en juego.
Lo cierto es que campeón de la Liga o no, y que más allá de cualquier estadística, estoy agradecido de haber visto a uno de los mejores equipos de la historia en su máximo nivel.
22 de marzo de 2010
Reglas:
La convivencia pacífica entre los seres humanos(?) es posible, en parte, gracias a las reglas. En este post no me voy a referir a aquellas que se encuentran por escrito (como un reglamento deportivo o las de índole religiosa), sino a las que están tácitas.
Desde el invento de las consolas de videojuegos, han existido juegos de fútbol. Y cómo era lógico, éstos se hicieron muy populares en los países donde el balompié es el deporte más importante.
En Argentina el PES (Pro Evolution Soccer, ex Winning Eleven) es moneda corriente en reuniones de amigos, fiestas familiares y todo evento donde haya una Play Station, un televisor y, por lo menos, dos personas. Lo juega gente de todas las edades, sexo, religión y color. Y es, sin duda, una pasión más que se ha insertado en nuestra sociedad.
Una de las bellezas del PES es lo sencillo que resulta aprender a jugarlo. No hace falta tener ningún concepto futbolístico más allá de lo básico (pase + pase + pase = posibilidad de gol). Y como el árbitro no puede ser controlado por los rivales, es imposible hacer algo fuera del reglamento.
Sin embargo, hay cosas que sí están prohibidas en un partido de fútbol virtual. Y estas restricciones no tienen nada que ver con trampas que se puedan hacer dentro de la cancha. Tienen que ver con un acuerdo tácito que existe entre todos aquellos que alguna vez jugamos al Winning Eleven (prefiero llamarlo así): HAY EQUIPOS Y SELECCIONES QUE SIMPLEMENTE NO SE ELIGEN.
El arreglo no verbal consiste en calificar de “poco macho”, “persona que va mucho al baño” y cualquier otro insulto de índole futbolera a todo aquel que elija jugar con, hoy en día, el Barcelona de Messi. Digo hoy en día porque hace unos años los equipos por los cuales te “miraban mal” si te los elegías eran el Manchester United de Cristiano Ronaldo, el Barça de Ronaldinho, el Arsenal de Henry; y más allá en el tiempo, el Real Madrid de Ronaldo y Zidane.
La razón por la que el equipo de Guardiola es “inelegible” es por la imparable superioridad con la que una persona que juega con el Barcelona cuenta por sobre cualquier otro rival. Además Messi es tan superior al resto de los jugadores que ningún defensor lo puede parar.
Tanto Cristiano Ronaldo, como Henry y Ronaldinho son grandes jugadores. Pero en una cancha virtual marcan una diferencia que en un campo de juego real nunca pudieron mostrar.
¿A dónde voy con todo esto?
Ayer el Lionel Messi real, el de carne y hueso, alcanzó al virtual, el fabricado por píxeles. La diferencia que existía entre la ficción y la realidad desapareció. Fuimos testigos de algo irreal: vimos al Messi de