Los de Tabares se pararon con cuatro defensores (Maxi Pereira, Lugano, Godin y Fucile), tres volantes (Pérez, Arevalo Ríos y Alvaro Pereira) y tres delanteros (Cavani, que cuando Uruguay no tenía la pelota bajaba a la altura de los mediocampistas, Forlán y Suarez).
Los asiáticos salieron con una especie de 4-2-3-1/4-4-1-1. Pero lo más importante era que, en el primer tiempo los laterales pasaron poco y nada al ataque, y los dos volantes centrales siempre estuvieron en posiciones defensivas. Esta vez Ji Sun Park jugó por la izquierda, lo que impidió que Maxi Pereira acompañara el ataque.
El partido fue muy parejo. Los dos equipos defendieron bien, e intentaron atacar al rival. Los coreanos corrieron mucho y bien, fueron muy ordenados en todos los aspectos, pero hay algunas cosas que no se pueden compensar corriendo. La calidad técnica de los tres delanteros uruguayos fue la que marcó la diferencia.
Los sudamericanos salieron a jugar el segundo tiempo muy atrás en el campo. Le cedieron la pelota a Corea, pero no supieron que hacer. Los marcadores de punta fueron mucho hacia delante y generaron constantemente superioridad en la mitad de la cancha. Lo cierto es que el empate coreano se veía venir, porque era mucha la presión que estaba metiendo sobre la celeste. A los 23’ del segundo tiempo Lee Chung Yong puso el 1 a 1.
A partir de ese momento Uruguay se soltó y los volantes empezaron a jugar más. Entró Lodeiro por Maxi Pereira para tener más juego en la mitad de la cancha. Cuando los de Tabares estaban empezando a acorralar a los asiáticos, apareció de nuevo Luis Suarez para meter éste golazo. Corea volvió a intentar, pero los defensores uruguayos y los dos volantes centrales hicieron un gran trabajo.
Fue un encuentro muy equilibrado, que fue definido por la aparición de las individualidades uruguayas que hicieron su parte. En cuartos tendrán a un rival complicado que sí tiene jugadores capaces de cambiar un partido.
En la décima edición de estos intentos de resumen/análisis de lo que ocurre en el torneo ya se empezará a hablar de cruces de segunda ronda, y eso siempre está bueno. Argentina va con Méjico y Uruguay con Corea del Sur en los primeros partidos definidos de octavos de final.
La definición del Grupo A fue lo más lógica posible, si nos atenemos exclusivamente a los rendimientos de sus integrantes en los encuentros. Uruguay fue el mejor de los cuatro, y un paso por detrás estuvo Méjico. Sudáfrica fue más de lo que esperaba, y el pésimo desempeño de Francia no me sorprendió para nada en ninguno de los tres partidos.
El enfrentamiento entre mejicanos y uruguayos no prometía ser interesante, y sin embargo lo fue. Desde el principio se pudo ver a los dos equipos plantados en la cancha como más les gusta a sus técnicos: Uruguay defendiendo bien y dejándole la pelota a Méjico, que necesita la tenencia del balón para elaborar su juego ancho y vertiginoso.
Me sorprendió la inclusión de Cuauhtemoc Blanco desde el principio, no sólo porque está fuera de estado, sino porque además le quita la verticalidad y la velocidad que caracteriza al equipo de Vasco Aguirre. Pero más allá de eso, los norteamericanos pudieron controlar la pelota.
Justamente ahí estuvo la clave. Uruguay, a diferencia de Méjico, no precisa de la pelota para crear peligro. Les bastó con una contra que empezó con un pase de Forlán a Cavani, y siguió con un centro del jugador de Palermo para Suárez que cabeceó y metió el primero. Atentos a las cifras de Luis Suárez: jugó sesenta partidos esta temporada (en todas las competiciones) y convirtió la impresionante ¡¡53!! Goles. Gracias al delantero de Ajax la celeste se fue tranquila al vestuario.
En el comienzo del segundo tiempo, y con los dos equipos concientes de la victoria parcial de Sudáfrica sobre Francia (que estaba con diez), Méjico empujó un poco más. Pero estas ganas duraron hasta que se enteraron que los europeos habían descontado. A partir de allí siguieron intentando, pero con un poco más de cautela ya que no les convenía que los de Tabáres metan otro de contra. Al final fue 1 a 0, y con los dos mejores equipos del grupo clasificados.
El otro par de partidos fue a las 15.30. En el primer turno había alternado un poco entre los encuantros, pero siempre con la prioridad para Uruguay – Méjico. Pero en el de Argentina ni siquiera toqué el control remoto hasta que terminó la primera parte, que fue muy similar a lo que esperaba.
No era previsible un cambio radical en la mentalidad de Grecia, y no lo hubo. Ni siquiera cuando sabían que estaban siendo eliminados del Mundial dejaron de defenderse con diez jugadores. Realmente me dio lástima Samaras, un buen delantero que hizo lo que pudo ante un inseguro Demichelis y un firme Burdisso.
Obviamente que las dos líneas de cuatro con un volante en el medio iban a ser complicadas de vulnerar, pero la selección nunca perdió la cabeza. Esa paciencia suele desaparecer cuando un equipo no está convencido de sus ideas. Pero Argentina siempre mantuvo su convicción de intentar jugar por abajo, y aprovechar los movimientos de los delanteros para quebrar a los defensores griegos.
Fue fundamental el trabajo de Verón un poco tirado a la izquierda (como en Estudiantes). También fue bueno lo de Messi que siempre tuvo a un jugador o dos pegados a su espalda. El primer tiempo terminó con una Argentina superior, pero que no pudo marcar.
El segundo empezó con un cambio interesante en lo táctico. Messi se fue un poco más arriba y hacia la derecha, y ahora era Agüero el que venía a buscar la pelota para jugar con Verón. En la segunda parte también mejoró el trabajo de Clemente Rodriguez sobre la izquierda, que fue una salida contante para todas las jugadas que iban por ese lado.
La defensa cerrada reclamaba un equipo ancho. Así lo entendió Maradona, y metió a Di María por Maxi para que se junte con Clemente y con Agüero en la izquierda. Las conexiones entre el de Benfica y el de Estudiantes fueron buenas, y complicaron a los europeos.
El gol nuevamente llegó de una pelota parada. Demichelis le ganó a su marcador, pero su cabezazo fue frenado por Milito. El ex River agarró el rebote y la metió en el techo del arco. Está bueno que él haya sido el autor del gol, porque le va a devolver un poco de la confianza que se notó le faltaba.
A partir del 1 a 0, Argentina siguió manejando el partido a gusto. Los griegos nunca intentaron de manera colectiva, y las corridas en solitario de Samaras fueron buenas, pero no alcanzaron.
Un párrafo aparte quiero dedicarle a Javier Pastore. Acepto que es mi debilidad del plantel de Maradona, y me parece que a Diego también le encanta. Cuando entró me puse contento porque estaba convencido de que se iba a entender a la perfección con Messi, y así fue. Lo de Pastore fue muy interesante, y más si tenemos en cuenta que recién estaba jugando su segundo partido con la celeste y blanca.
Pero el ingreso del jugador de Palermo no lo pienso con los ojos puestos en Sudáfrica. Yo ya me estoy imaginando a Javier y a Lío haciendo todo tipo de desastres en Brasil 2014. Ojala el ex Huracán siga creciendo en Italia, porque puede llegar a ser un gran jugador este muchacho.
De Martín no tengo mucho para decir. No soy su más grande admirador. Pero aún como tal lo respeto muchísimo, y me puso muy contento que haya metido el segundo. Todo lo que se pueda escribir de él ya lo han escrito, así que simplemente disfrutémoslo.
Y de la misma manera que tenemos que disfrutar a Palermo, a Messi, a Pastore, a Verón y a tantos más, tenemos que disfrutar a éste equipo. Porque cuando una Selección supera las expectativas, lo mejor es sentarse y observar.
Algunas conclusiones cortas sobre el partido de Argentina y el Mundial antes de que termine la primera semana de Copa del Mundo:
- No se sintió la ausencia de Bruja Verón tanto como pensaba. Maxi ocupó bien la banda derecha, y le permitió más salida a Jonás.
- Las vuvuzelas se cobraron su primera víctima, y fue Demichelis. Gracias al constante sonido, el jugador de Bayern Münich no pudo escuchar a sus compañeros que le advertían sobre el coreano que venía atrás.
- El primer gol de Higuaín me había tranquilizado. Es común que los goleadores necesiten meter el primero para que entren más, pero no me esperaba que haga tres en un partido.
- Nuestra Selección tiene una posibilidad de recambio impresionante. Cualquiera de los que está en el banco tiene capacidad para entrar y no desentonar.
- Con la victoria de Méjico sobre Francia es muy probable que nos crucemos con los centroamericanos en octavos de final, porque el último partido del grupo lo jugarán con Uruguay, y la diferencia de gol favorece a los sudamericanos.
- Los equipos que especularon en la primera fecha tuvieron y van a tener que dejar de hacerlo porque se acorta el margen para simplemente contemplar lo que ocurre en la cancha.
Hasta ahora no tuvimos un gran Mundial. Si es cierto que pudimos ver algunas buenas actuaciones, pero todavía espero mucho de Holanda (si juega Robben), de España (aún tras la derrota) y de Brasil. Vamos a ver como nos trata la segunda semana.
El segundo día de Mundial vino con el condimento de tener en la cancha a Argentina. Pero en este post no voy a hacer referencia al partido contra Nigeria, sino que voy a dejar un par de cosas que se pueden decir sobre los equipos que jugaron hoy.
El encuentro de las 8.30 entre Grecia y Corea del Sur tenía el atractivo de enfrentar a los otros dos integrantes del Grupo B, y próximos rivales de la Selección.
Por un lado tuvimos a una decepcionante Grecia (todavía no se cómo hicieron para ganar la Euro 2004), que es un equipo que no tiene ninguna inteción de atacar a su rival por otra vía que no sean centros a Charisteas (héroe de la Copa jugada en Portugal).
Pero el problema no es ese, ya que es relativamente normal que un equipo piense más en el empate y en el cero de su arco que en convertir. El inconveniente para los griegos viene cuando les meten el primer gol (cosa que no es tan difícil), porque en vez de ir para adelante para intentar empatar, matienen la forma de juego, y se quedan sin recursos. No creo que los europeos peleen por un lugar en la segunda rueda.
Corea del Sur, en cambio, mostró más de lo que esperaba, pero sin llegar a sorprenderme. Los asiáticos corren mucho, y corren bien. Ocupan bien los espacios en la cancha, especialmente en el mediocampo, que es su mejor línea. Liderados por Park Ji Sung, intentan constantemente abrir la cancha y jugar con algún delantero que venga a buscar la pelota.
Particularmente creo que los coreanos ganaron bien el partido, y me parece que son más equipo que Nigeria. Si los africanos vencen a Grecia, y Argentina le gana a Corea, el partido entre asiáticos y nigerianos va a ser muy interesante.
Ya por la tarde, y un poco más despierto, me encotré con Inglaterra y Estados Unidos. Lo cierto es que lo único que me pareció bueno de los británicos fue el lateral derecho Glen Johnson. Es un buen marcador de punta, pero como se había lesionado en la segunda parte de la temporada, no sabía cómo iba a responder. En definitiva, fue lo mejor de su equipo gracias a que Frank Lampard y Steven Gerrard no aparecieron tanto cómo se los necesita.
Y la razón por la cual no tuvieron peso en el partido es la ausencia de un mediocampista defensivo del estilo de Michael Carrick. Al no tener un jugador que les asegure las espaldas, ni Lampard ni Gerrard pasaban al ataque con confianza. Es más, en muchas ocasiones era uno de los dos el que se sumaba a la ofensiva, y el otro se quedaba lejos de la jugada. Lo peor de todo es que los corrimientos tácticos que debe hacer Fabio Capello para aprovecharlos a los dos no son muy complicados.
El jugador de Liverpool tiene que dejar el centro de la cancha, y pasar a jugar un poco sobre la izquierda. De esta forma, con Lampard junto a Carrick, Gerrard tiene más lugar para jugar, y al tener la tendencia de ir hacia el arco, le deja la banda libre a Ashley Cole, que les ofrecería la apertura que estarían perdiendo con la salida del volante izquierdo tradicional.
Del lado de los norteamericanos no encotré nada nuevo. Un equipo sencillo, simple, que ocupó bien los espacios y esperó a los británicos para salir de contra. La diferencia entre los yanquis y otros equipos que pueden llegar a lograr el mismo orden la marcan Landon Donovan y Clint Dempsey. Los dos, el primero jugador de Everton y el otro de Fulham, son los que le dan a Estados Unidos un salto de calidad necesario para avanzar en este tipo de torneos.
Calculo que ni Argelia ni Eslovenia (que juegan mañana a las 8.30 por TyC) tienen posibilidades frente a ninguno de los dos equipos del Grupo C que jugaron hoy.
Terminó el segundo día, primero de fin de semana, y nos dejó la alegría del triunfo nacional. Mañana voy a ver cómo hago para despertarme para Argelia – Eslovenia (aunque la portación de apellido debería ayudar).