El Mundial ganado por Las Leonas el sábado y el quinto puesto de la selección de básquet obtenido el domingo son dos grandes resultados para el deporte argentino, pero ninguno de los dos marcará una seria diferencia entre lo que era la situación antes y después de cada uno de los logros.
El contexto en el que las dirigidas por Carlos Retegui salieron campeonas del mundo es típico de un deporte completamente amateur. Si bien es cierto que algunas jugadoras del seleccionado cobra algún dinero (por becas o por contratos con sponsors) no es suficiente para que puedan vivir del deporte, y eso hace mucho más difícil todo. La preocupación de tener un sustento económico que vaya más allá del deporte le quita tiempo de entrenamiento que los países dónde si es profesional el hockey, o en aquellos donde el Estado sí apoya a sus jugadoras de elite, tienen de sobra para preparar los torneos más importantes.

